Blog dedicado al espacio de la escritura, a la incisión proscrita del alma y su reconocimiento desesperado.
miércoles, 28 de octubre de 2015
UNA ESPERA QUE PERDURA
I.
Por más pronto que se apague el sol,
estoy días le deben su humor a la gravedad,
el sonido repentino y de resplandor diáfano,
mirando a través del cristal de la cordura,
aquella perdida de razón, aquel motivo equivocado,
un instante de oro que se quedó para siempre en el pasado.
Esta noche puedo observar la cercanía de tu piel,
la eternidad en tu mirada,
la vida en tu sonrisa,
quédate en esta suplica sin calumnia,
quédate a mi lado y conserva tu rubor,
extiende tu mano, despliega el terciopelo de tu rostro,
terso mientras la vida cruza las nubosas laderas del cielo,
cruza por debajo de los pasillos de la tierra y
la naturaleza humana se vuelve compacta, es mera ilusión,
premonición de un amor en desencanto,
de un amor que jamás existió...
...Esta noche eres real, eres un sueño,
cuando amanezca dejarás de vivir.
Vivamos para siempre,
en nuestras voces,
en el reflejo de tu carne abstracta,
afuera habita una luz diferente,
nuestros recuerdos nos abandonan,
nos desean filtrados entre capas de mortal aire,
una verdad malentendida causa destrucción,
tuya, mía,
esta vida es una batalla infinita,
constante se realiza el sangrado,
tal como perlitas de oxigeno coagulado,
incrustándose en el nuevo olvido,
en el momento de mayor peligro.
Podemos vivir un día más,
en la dulzura de un infinito beso,
en la pasión derramada en todo dolor,
podemos sufrir para siempre,
tan sólo porque el mundo es muy bello.
¿Sabes acaso como curar las lágrimas?
II.
Existe este ruido en otro cielo cercano,
un interludio extendido de pecado,
el perdón conciliado y una razón para obtener libertad,
la tristeza máxima de carente realidad,
despierta y escucha,
escucha y reconoce,
hay demasiada pasión en la ceguera,
el amor es una nueva canción,
el desastre llano y total evacuación de este planeta,
un trémulo contar de estrellas,
resonancia que resuelve enajenación,
un secreto y el ruido determinado a coexistir,
devoción que no extingue su furor,
es este el ruido que no tiene un término,
es el final auténtico.
III.
Palabras que dictan esperanzas inútiles,
saliva como veneno presente,
es este un día que no muere,
una noche de aroma silvestre,
lluvia de pesadumbre que se acerca,
mal intención, maldad,
toda instancia es pereza,
toda pasión brinca en mentira.
Cuántos años...
Cuántos años se han desperdiciado,
porque esos mismos días se han alejado,
este mismo presente es diferente y carece de sabor,
no hay dulce acero, no hay nieve en los acres,
esto ha llegado y pretende irse pronto,
a pie o de rodillas,
es sangre que hierve en el camino,
un rumbo indistinto,
la promesa que se rompe en el horario muerto.
Desmoralizando un vientre próximo a florecer,
quizá encuentres tu tiempo en el universo,
en la espera que no conoce nombres,
es única esta mañana, es superflua, es otra realidad,
antes que la frialdad de los días se torne calidez en las noches,
respirar es obsoleto,
es un destello de castigo perpetuo,
mi mente perdida
cual tu corazón distante.
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