No sé si pueda dejar
irremediablemente de ser yo,
jamás a fallar en esta vida,
después de todo,
¿Quién soy?
Persigo emociones,
corren siempre de mi,
tan salvajes como potros,
abro mis brazos,
abro los parpados,
he abierto el corazón,
no puedo controlarme.
Mi sombra es mi
Persigo emociones,
corren siempre de mi,
tan salvajes como potros,
abro mis brazos,
abro los parpados,
he abierto el corazón,
no puedo controlarme.
Mi sombra es mi
última pertenencia,
desgarbada silueta,
caminando por calles
desgarbada silueta,
caminando por calles
sin ninguna gente,
húmedas cuando de la cruz se caen,
mi sombra,
jamás dice nada,
¿Quién es?
Todo lo que hice,
todo lo que dije,
todo lo que escribí,
apegado a una fantasía,
al romanticismo superfluo
húmedas cuando de la cruz se caen,
mi sombra,
jamás dice nada,
¿Quién es?
Todo lo que hice,
todo lo que dije,
todo lo que escribí,
apegado a una fantasía,
al romanticismo superfluo
que neciamente sigo,
aburrido intento por valerme,
por ser yo mismo,
no una palabra volcada al viento,
un latido que nadie escucha,
despojo lanzado al camino,
intenté ser profundo
aburrido intento por valerme,
por ser yo mismo,
no una palabra volcada al viento,
un latido que nadie escucha,
despojo lanzado al camino,
intenté ser profundo
y fracasé tantas veces,
es hoy o nunca,
a mis veinte y treinta,
el tiempo es un frágil amigo,
enemistado con la vida,
es hoy o nunca,
a mis veinte y treinta,
el tiempo es un frágil amigo,
enemistado con la vida,
rodando en la suela de perdedores,
y de los vicios nuevos cada noche.
He me destruido,
unas mil veces nada más,
y de los vicios nuevos cada noche.
He me destruido,
unas mil veces nada más,
porque existe esperanza,
y el arrepentimiento,
y también la misma pregunta,
si vale tanto vivir,
por qué no puedo ser perfecto,
por qué no puedo arrancar de mis huesos
esta imbécil piel de humano.
Me ahogo en silencio,
nada me es consuelo,
tantos objetos repartidos en el mundo
y también la misma pregunta,
si vale tanto vivir,
por qué no puedo ser perfecto,
por qué no puedo arrancar de mis huesos
esta imbécil piel de humano.
Me ahogo en silencio,
nada me es consuelo,
tantos objetos repartidos en el mundo
que endulzan el ojo,
tan gris e iracundo,
no sé qué hacer.
Y soy culpable,
de ser tan cobarde,
tan gris e iracundo,
no sé qué hacer.
Y soy culpable,
de ser tan cobarde,
equivocar las palabras,








