sábado, 30 de mayo de 2026

50 DÍAS

 

Hipnotizado en un toque,
todos recuerdos se vuelven 
un tornado, ¡qué sensación!
chasquea los dedos,
sólo tú puedes
darme libertad.

Cincuenta días para los dos, 
ambas caras en el espejo,
mirándote a los ojos,
no hay defensa,
así acaba la inocencia,
sin voz ni sueños,
reinando en el fondo
del abismo.

Todo lo que sé fue quemado,
y dejada sobre mis párpados,
ceniza de ropa, de mi hogar,
hoja tras hoja con mis palabras,
pero aún tengo esperanza,
hipnotizado por tus labios,
al dolor en cada brazo,
el cielo abre al alba,
y sólo me quedas tú.

Haré lo que designes, 
cúbreme con tu piel,
a dónde iremos,
por qué un día y no otro,
se oculta el sol y
la luna se carcajea en tu boca,
dime ahora, 
cuál es tu mandato.

Qué viaje,
tanto por contar,
el polvo en las manos,
los huesos rotos,
nada por delante,
salvo el espejo oscurecido,
una ventana al más allá,
estoy listo,
chasquea los dedos.

Cincuenta días nos faltan,
vivo o no,
eres tú, 
estoy listo para ascender,
concibes en tus manos,
en medio de tu frente,
abre los ojos,
extiende los brazos,
baila conmigo en el fuego,
bajo el sol abrasivo que inunda
este mundo en su crepúsculo,
rompe el espejo,
dame mi libertad.



Ilustración: "Sta. Catarina de Siena" por Giovanni Battista Tiepolo

UNO Y MIL MOTIVOS PARA ODIARME

 

Qué necesidad tengo,
de ser yo todos los días,
encarnizado,
mírame de nuevo,
yo sé quien soy:
ánimo y veneno.

De nada sirven mis trucos,
porque las intenciones
cuentan estando vivos,
ando ciego a pesar del día,
del sol, de las señales en el aire,
le doy besos al suelo,
nublado de ira,
un silencio que muerde
mis manos y cuello.

Sólo quiero ser un fantasma,
que nadie me mire,
nadie me hable,
he perdido la razón,
porque en cualquier cosa 
que pienso,
soy grotesco,
ampuloso,
un baboso sin sueños,
inútil y sin peso.

La bondad es sólo un camino,
un premio sin recibir,
qué hay en mi mente,
sino carnicerías,
mirando pasar sombras
y palabras que no están,
qué me queda,
además de un vacío,
desear todo el mal 
que pueda.

Por qué la vida me eligió
para cargar este sustento,
motivos de más,
sin control mientras
babeo y soy
el peor egoísta,
bueno o malo,
apestoso como las horas,
que saben rancio.

Qué necesidad,
de ser bueno o malo,
cuando puedo mandar
todo al diablo,
te odio por odiarme,
y me odio porque me gusta.



Ilustración: "Tiradentes descuartizado" por Pedro Américo

martes, 26 de mayo de 2026

LAS SERPIENTES

 

Me encontré tiritando,
bajo el agua sin empaparme,
preparé todo mi acto,
escribiendo la noche entera,
aquí, de pie en la almohada, 
estos ojos, no los míos,
me están mirando.

Atorado en el carrusel, 
las horas van y se estiran,
cayendo desde un 
anaranjado desierto,
el golpe es seco, 
de saliva y sangre,
el cuerpo en pedazos,
y vienen las serpientes,
tres o cuatro,
arrastran, arrastran
sus ojos amarillos.

Una es el destino,
indecisa, invisible,
otra es la vida,
radical e inflexible,
la tercera es la muerte,
cercana, precisa,
y la cuarta,
es el encanto,
la poesía,
el diablo.

Ya no siento nada,
el sudor es poco,
el miedo es magia,
estoy enfrentando un espejo,
ennegrecido y roto,
quién tuviese mi nombre,
mi nombre para despertar,
tal vez, me falta una mordida,
el veneno verde,
transformándome en pura 
imaginación,
¿es posible?

Tiritando,
las serpientes suben,
se siente como el
día de la independencia,
con una explosión tras otra,
alrededor de mis huesos,
en el centro de mi estómago,
un golpe, una caricia,
la saliva y los colmillos,
y sólo quedan 
sus ojos amarillos,
en un cuarto inmenso
lleno de oscuridad.

Quiero nueva vida,
sobrevivir más allá
de la carne quemada,
tiritando junto a las serpientes,
estoy frente al espejo,
pero nada dice,
deforme y roto,
el cuerpo es mío,
pero los ojos,
amarillos,
no son míos.

Espero me recuerdes,
con la cruz partida en el pecho,
callando los rencores,
absorto en promesas,
una serpiente en el brazo,
otra, alrededor de mi almohada,
la última, saluda y escupe,
aquí vienen,
cayendo como las estrellas
sobre la tierra,
una noche triste
y fría.

Tanta la distancia,
el resentimiento,
tiritando junto a la
última serpiente,
es quien dicta el poema,
le pregunto todo,
se queda sin ojos
y sangra tal cual escribe,
con fina letra, 
nobles versos
en calumniosa eternidad,
y tal vez me diga,
después de mucho,
quién soy 
en realidad.



Ilustración: "La muerte mordiendo una serpiente" por Oscar Parviainen

sábado, 23 de mayo de 2026

PEZ MUERTO

 

De frente al mar cortado,
ciñe un escalofrío mi cuerpo,
el día no abre su parpado,
cuando todo en mi memoria,
es lluvia.

Ir y venir entre oscuras olas,
fantasías de vivir en el fondo,
a costa de sus secretos,
y de los míos en silencio.

Hoy todo es peligro,
un miedo que abraza 
con intenciones de matar,
atrapando en su mirada
de espejo,
este cuerpo de aire,
el mío.

Qué misterio
existe afuera,
allá en la noche densa,
el tiempo es un abismo,
en el que caen 
palabras, deseos, sueños,
y me falta ese algo
que incendie el filo, 
distinguiendo 
agua de horizonte.

Me consume la intriga
de ojos quietos,
de los míos a ninguno,
esta noche llueve
como nunca,
qué equilibrio hay
para este malvado corazón,
yéndose al exilio,
a la deriva,
una amarga
amarga
deriva.



Ilustración: "Despedida en la costa" por Jakub Schikaneder

jueves, 21 de mayo de 2026

A DOS MANOS

 

Entra en ánimo,
sirve una copa después del trabajo,
fuera luces,
máscaras, ropa, el mundo
que te roba el alma,
eres tú,
contra todos.

El día del juicio,
tu protagonista es la bestia,
en hoja tras hoja quemada,
hordas de niños celebrando,
un coro y orquesta,
decidiendo en su eco
si vives o mueres,
tu inminente final.

Entiende,
la historia es la misma hoy,
todos somos psicópatas, 
derritiéndonos al amanecer,
las estrellas son magia,
una luna muerta, el castigo,
rompe las flores,
clava la pluma en la puerta,
este trabajo es a dos manos,
prepárate para salir.

Sí, 
es el fuego,
azul eléctrico,
en la cima de tus ojos,
camina hasta la ventana
y grita al explotar el sol,
toda es tu obra,
alrededor de los cuerpos,
las páginas arrancadas,
quiero un trance,
la hora exacta
y vivir para siempre.

Escribe este mundo otra vez,
tal cual desees,
vuelve tus secretos 
en la única verdad,
bébete nuestras lágrimas,
y juega con los huesos,
4 de la mañana 
insufrible
2 de la tarde
ideal
10 de la noche
sal otra vez a cazar.

Estaremos hombro con hombro,
bendiciendo con ácido
las paredes,
cada puerta o ventana,
máquina tras máquina,
el eterno teclado,
terabytes con tus novelas,
la nube sanará tus poemas,
con música o buñuelos, 
colores, pantomimas, 
el fin del mundo 
siempre,
un trabajo a
dos manos,
eres el espejo,
invisible.



Ilustración: "Pieza para cuatro manos (la muerte toca con nosotros)" por Marcel Roux

miércoles, 20 de mayo de 2026

VAYAMOS A DORMIR

 

Sígueme por el pasillo alfombrado,
finito mar de silencioso terciopelo,
vamos a la deriva,
a tu libertad con una condición,
promete iluminarme 
con la luz en tus ojos,
pasando tanta oscuridad,
vayamos despacio,
como si tuvieses que cantar
en susurros,
como si el mañana 
fuese igual a hoy.

Vayamos a dormir,
encontrándonos en praderas
detenidas en el tiempo,
donde las nubes no envejecen,
el cielo no marchita su color,
ese en tus ojos,
moviéndose a la par de mis manos,
envueltas con el aire,
y desde tus párpados,
apenas escapará
la promesa de una luna canosa.

Es verdad, 
cuan vehementes son los deseos,
realizándose a través de la carne,
la nuestra, a pesar de 
las advertencias
gozo o dolor, 
hermanos de penosos de la 
lujuria,
diáfanos hijos de la belleza,
sabernos unidos o alejados,
más allá del amor,
de la ternura
o el miedo,
suficiente violencia
sobre un espejo 
de aguas luminosas.

Nada es posible,
mi hermosa,
lejos de tu verdad,
pronunciándose tras
el bochorno de cada despedida,
palabra a palabra,
su peso es la extinción,
arrasando mares con polvo,
el cielo despejado
con marejadas de fuego,
dime tú,
la verdad y nada guardes,
sabes si pertenecemos,
a la vida 
que imaginamos,
o al mismo sueño,
perdidos.



Ilustración: "Finales de octubre" por John Atkinson Grimshaw 

domingo, 17 de mayo de 2026

ME SÉ UN TRUCO

 

Tengo nada en las manos,
muerto el cerebro,
la boca seca,
creo recordar de mi principio,
el final.

Me sé un truco 
que no cualquiera,
cómo viste un monstruo de frontera,
un visitante en el centro,
un turista en la cárcel,
mira de lejos,
escucha de cerca,
vendrán mejores días con lluvia,
tal vez, sólo voy comenzando.

Llegué en un destello,
tras finalizar la guerra,
mira mis pies,
grandes, sucios,
mira mis manos,
invisibles o enguantadas,
robando de tu cuerpo,
el secreto que mejor proteges.

En serio,
me sé un truco fenomenal,
no necesito mejor dicción,
o una tarjeta dorada,
ya me sé tus movimientos,
aquello que vayas a decir,
puedo leer tu mente,
aunque tal vez,
ya estoy
muerto.


Ilustración: Konstantin Kuznetsov

sábado, 16 de mayo de 2026

LOS 15

 

Cierra los ojos
y vuelve a ser joven,
alguna noche
de esas que llamabas gozo,
mareándote después de 
beber tanto,
soltando muchas risas,
y tal vez,
alguna lágrima.

Hoy el tema es otro,
mil horas colgando del techo,
son recuerdos,
de alegrías y miserias, 
cuando las preguntas son
siempre las mismas,
y la edad, 
bendita o recalcitrante,
te mide por quien eres. 

Poco falta,
o sobra demasiado,
bolsas con ropa apestada,
maquillaje nuevo de empaque, 
garrafas con ozono,
pistolas gamma sin disparar,
estos días,
nada se siente igual.

Tal vez extrañes la
inocencia que dejaste tirada,
en cuartos sin cama,
banquetas rotas,
vagones del metro,
en los párpados de quien
soñó tener tu cuerpo,
 y escribes tu historia
en sus pensamientos.

Di algo que pueda
ser consuelo,
enterándonos de los días
carentes de sombra,
de cada noche sin luna,
es el momento,
quince, de lo que quieras,
piensa y cierra los ojos,
eres viejo de nuevo.



Ilustración: "Olvido" por Edouard de Beaumont con grabado por Charles Alphonse Deblois

jueves, 14 de mayo de 2026

SANTO JUEVES

 

Cuanto abre el cielo
en este sueño azul,
una mañana fresca
después de tanto 
llorar anoche.

Aquí hay mucho sol,
un día de silencio,
no hace falta más,
andando por parques 
y su aroma a humedad.

No hay porqué quedarse adentro,
en reuniones y tecleando ciego,
este día se siente diferente,
incluso podría ser el último,
tal vez, motivo de fiesta,
sólo sé de este jueves,
no es igual a otro.

Qué nos dice sentirlo en la piel,
un golpe directo en el estómago,
una luz que brota de los ojos,
no me engañaré,
ya no más,
lo que quiero es andar libre,
este día en mi ciudad.

Libre de cadenas electrónicas,
papeleo que pronto se quema,
obedeciendo el reloj,
una hora para comer 
nunca es suficiente,
perdida la mañana,
y la tarde, tal vez, 
otra promesa rota.

Qué bello día,
el cielo parece caerse en mis manos,
aire, sol, silencio,
calles despejadas,
puedo verlas todas,
aquí voy, 
no hay teléfonos, cámaras,
laptops, corbatas,
cero café, adiós luz artificial,
santo jueves,
mio, 
y de ti.



Ilustración: "La tranquilidad de la tarde" por Alphonse Osbert

martes, 12 de mayo de 2026

NARCISOS

 

Arropamos demasiadas
palabras en la niebla,
un extracto de nuestras vidas,
inmensas como un eco,
bombas sin nombre,
quemándose a la deriva,
narcisos,
pero es vulgar, demoniaco, 
azotando mil y un cabezas,
el tiempo dice 
lo que queremos y evadimos,
contando en reversa,
mira de frente,
el señuelo relampaguea,
estamos a punto de sufrir
en nuestros cerebros,
una ofrenda fantástica de tripas
y ambrosía, calaveras
y panfletos cobrizos cuya
tipografía y resolana
sólo gritan ¡Guerra!
Rápido y sucio,
un golpe puntual
entre los ojos, habitaciones 
oscuras y en silencio,
sepulcro de cuerpos
uniformados, desnudos,
sobre el campo de amapolas,
botan las alarmas hasta desangrarse,
amanecer en ácido,
y el remolino parco de recuerdos,
infelices que eructan la metralla,
ladrillos devorando bebés,
narcisos en tu garganta,
en la mía, en el cáncer colectivo,
arde y es caprichoso,
nada quiero que sepas,
salvo una bala o cientos de miles
afilándose en las fauces con odio
ese que el ser humano se profesa
uno al otro y somos nosotros,
somos el armagedón extrañando
el inicio de todo,
apenas con vida para celebrar
la gran obra,
palabras o escupitajos,
cuerpos de corazones rotos,
almas chamuscadas 
porque nadie es inocente
y no sabes cuan pronto
te matarán.



Ilustración: "Bote solitario" por Hans Thoma

AL FIN SUCEDE

 

Al fin sucede

un carrete con una a una

de nuestras imágenes,

noches de lluvia empapándonos,

corriendo o bailando

apenas y me acuerdo,

pero es tan vivido, 

cuando entraste en el local

apenas iluminado,

acogedor, cálido

en tu sabiduría no pudiste

seleccionar mejor refugio,

aquella librería con cafés y galletas,

se volvió nuestra favorita.


Bebimos 

y

nos fuimos,

rompiendo caminos,

hostiles, lacerados,

con palabras de muerte

sin escupirse,

y me pregunto si

acaso extrañas lo mismo,

tanta violencia acallada,

cortándonos la yema

de los dedos

el girar de las páginas viejas,

el aroma azucarado,

las lamparitas anaranjadas,

los cojines abollados,

el toque de nuestras pieles,

intentando revertir el exilio,

con nuestras manos hundidas

en la suciedad.


No sé 

si este miedo es sólo mío

es acaso tu último regalo

hoy quiero besarme con el olvido,

no saberme el nombre de las calles,

desaparecer de mis ojos la ruta,

sí, ya lo sé

apenas y de tu nombre me acuerdo

cuando llueve de noche

me asusto,

es lo único que de ti me queda

y hay demasiadas noches

todavía por suceder.


¿Puedes vernos?

Acurrucados solos

bajo el aguacero

¿Puedes vernos?

Sin remedio

odiándonos toda la vida

un suspiro detenido

en el tiempo.

Ilustración: "Beatriz y Virgilio" por Gustave Doré

martes, 28 de abril de 2026

PARAÍSO PERDIDO

 

I. Promesas

Posa en mis labios 
el peso de tus yemas,
dibújalos a placer,
duras y frías, 
como el peso de tu corazón, 
engáñame mil veces seguidas,
pero no apartes la merced
de tus palabras
y dímelas, 
una
tras 
otra.

Toma de mi lo que quieras,
en tu mirada
padezco del veneno
en tus promesas.


II. Racimo

Arde en lágrimas,
sueltas de la cruz,
como si de tu vida,
única máscara sucediera,
dime, cuál es el costo,
cuál la consecuencia,
eternidad 
complacencia.

Cuán frágil es la carne,
racimo de vida,
pudriéndose a tu salud
y victoria,
perdimos, acéptalo,
cualquier misericordia,
aquí no encaja.


III. Segundos

Alcanza poco la felicidad 
cuando es prístina,
me diste visiones,
mil sonrisas
bajo un sol de ocaso,
rosadas flores,
carcajadas inocentes
y decepción.

Sustituyes alegría con sufrimiento,
caeré siempre de tu boca,
confieso un delirio,
en su sabor 
estoy ardiendo,
muy cerca
quizá lejos. 


IV. Tormenta

Son los recuerdos
y tu calor cada noche,
mendigando alguna piedad,
atorado en tus párpados,
quizá mi voz,
quizá mi reflejo,
desaparece,
cuando lloramos
la borrasca.

Nos queda de frente
la bruma,
el precipicio y 
la noche dilatada,
tan fría, punzante.


(PARA MI) TODO SE MUEVE

 

Es un sueño,
repitiéndose una
y otra vez,
una luz pequeña,
que viene de mis manos,
un pavor que resiste,
casi sagrado.

Son tantas veces,
las que este suelo se mueve,
ciego y sordo,
golpeándome sin clemencia,
haciéndome pedazos
con sólo respirar.

Quiero saber,
qué es polvo
y qué es verdad,
en la carne rota
de mi cara,
parpadeando en la
franja de la oscuridad,
así los días,
paralizado bajo tierra.

Qué digo,
a quién trato de engañar,
apenas y conozco de sombras,
si acaso se arrastran por las paredes,
murmurando a ratos,
si la vida me traiciona,
cuántos ríos
me quedan aún por gritar.

Por qué
por qué
la tierra escupiría
tanto ruido,
recurriéndose 
cerca del fuego,
pero no me quemo,
me desbarato,
en medio de un mundo
que colapsa solo.



Ilustración: "San Francisco meditando" por Francisco de Zurbarán

TERRITORIOS

 

El horror pausado en el iris,
roto el ojo es cadáver ausente,
mercurio rotando al sol,
mi sombra,
el ruido y las voces,
escalonando una herida tras otra,
apunta directo,
láser, daga, meteoro,
mientras respiras a oscuras,
somos luna,
mi neuro-perfecta, 
fobia de aparato,
completando el control,
mente arcana,
abierta y a parásito reducida,
pausado, tiempo,
transformado en ardor,
qué deseas,
quién eres,
morir a partir de hoy,
mi cuerpo invertido,
núcleo, deforme,
gestado sin voz,
carne de asfalto,
fobia, intenciones,
arteras, 
eludiendo caer,
eléctricas,
veneno,
fuego o pureza,
esta nueva carne sofisticada,
fobia, devora,
fobia, testículos,
fobia, ovarios,
germen, 
torturado,
sintetizando lo
corrupto,
se pudre,
infestando mi planeta,
muerto,
pausado en la memoria,
la mía y es nadie,
el virus,
tú lo conoces,
su nombre,
de ser en ser,
di su nombre,
el virus,
demonio,
atorado,
desangrado,
la sombra.

vienes.

conquistas.

destruyes.



Ilustración: "La destrucción de Pompeya y Herculano" por John Martin

PÁLIDOS DE CROMO

 

Confío en lo que veo,
mil luces en este momento,
en el cielo, en todo mi cuerpo,
sin cuencas que guarden la mirada,
ojos de sangre gritando
en mis manos.

Dices civilizado,
lento y sin pies,
conversamos por horas,
apostando el dinero 
que no tenemos,
además de hablar,
nos movemos por
la calle fría
y mandamos 
la decencia al carajo.

A golpes nos matarán,
dos o tres en la cabeza,
uno fuerte nos rompe los dientes,
un destello caliente,
un puño, una patada,
y luego, esta cara hinchada, 
salvaje.

Volvemos al amanecer,
sin hogar o destino,
salvo los pantalones rotos,
sin huesos en el cuello,
escupiendo otro día,
muchas son las horas,
siempre en contra,
bebiendo hasta opacarnos.

No quiero saber,
si somos bebés muertos,
con el nombre equivocado,
si son verdad los minutos
cuando la noche
hierve en su boca,
metálica, tosca, carnosa,
no sé cuándo o por qué,
vamos a despertar,

son estas luces,
colores como un fuego 
rojo aterciopelado,
contagiándose en mi cuerpo,
solo y sin voz,
nada viene fácil,
otro golpe y me rompen la nariz,
la intuición no me falla,
voy pronto a morir.


Ilustración: "El esqueleto de la iglesia de Hólar" por George Cruikshank

PELEA A MUERTE

 

¡Qué glorioso día! 
ansia de vida y victorias,
donde la lucha parece no terminar,
tampoco quiero, lo que puedo fácil ganar.

Protesto con voz clara,
como si al cielo le importase,
clavado en la tierra entre huesos y entrañas,
qué podría pedir, sino salvación.

Quiero sepas de verdad,
cuánto me gustaría pelarme los párpados
para ver en el tejido de la noche,
necedad o necesidad, adivina tú.

El dolor acosa mis intenciones,
el sabor insulso de cada día,
tendré la razón o miento,
gustando del miedo, de quedarme ciego.

Mudo, frío, confortablemente tieso,
muerto en vida mientras cruzas riendo,
cuánto te detesto y quisiera gritar,
más loable el olvido, la mejilla de la derrota. 

Nada permanece como deseamos,
salvo esta pelea a muerte entre nosotros,
vasta humanidad a punto de irse,
quedamos frente a frente, tú y yo.



Ilustración: "Don Quijote y la muerte" por Theodor Baierl 
basada en "El caballero, la muerte y el diablo"

JUGUETES ROTOS

 

La misma conversación de días,
un trato, una imposición,
la pistola mira de frente,
tiene un ojo puesto en el cielo,
atrapándonos en la necedad
de su voz, de su eco.

Deseé un segundo más,
para darle veracidad a mi vida,
entre palabras huecas,
muchas notas rojas,
a veces miro en el espejo,
aquel animal senil,
de respiración ronca y piel
carcomida por gusanos.

Quién puede saber,
o mínimamente salvarnos,
algunas cosas fueron hechas
para durar la eternidad,
un rostro terso, 
una pesada catedral,
un poquito de felicidad
que no sea misera ilusión,
un golpe de endorfina, 
nada me queda por mentir.

Y antes del disparo,
un corte en la mejilla,
caliente y rápido,
tanta conversación tonta,
dejándome la lengua lisiada,
me gustaría escribir sin freno,
pero hay demasiadas
horas muertas,
y recuerdos frívolos
de juguetes rotos.




Ilustración por Abby Morton Diaz

jueves, 23 de abril de 2026

OSCURIDAD

 

Desperté de cabeza,
despedazado,
en mil filamentos 
que descendían lento,
derretido,
estirado,
cortado.

Soñé lo que no quería,
ay, de esta luz,
un nuevo camino,
reflejando lo que fui,
el cause divino, 
como un espejo,
asqueado,
sin pies
ni 
ojos
cabeza.

Y fue tu voz llegándome 
como una flecha,
punzante, sedienta,
un sueño,
tuyo o contigo,
estabas ahí,
acariciándome 
los dedos,
el cabello, 
las mejillas,
salvando mis lágrimas,
antes de caer
sobre torsos y muslos
desnudos

que van y vienen, 
aullándole a una luna roja,
como la carne en 
nuestros hocicos, 
en los pedazos que caen,
jugosos y apestando,
y con mi 
aliento salido,
te nombro
en 
la 
oscuridad



Ilustración: "En la oscuridad nadie puede ver lo que sucede" por Ray Frederick Coyle

viernes, 17 de abril de 2026

EL EXPERTO

 

Semana larga,
acomedido sin entender,
qué sucede cada día
en mi cabeza,
qué son las cifras delante,
muy rápido desaparecen,
pero el sudor, 
el chillido de los dientes,
taquicardias
a las tres de la mañana,
esas, no se detienen.

Podría saber qué sucede,
si acaso el tiempo dejara
de escurrirse como agua
entre los dedos,
quisiera tener certezas,
pero soy yo
y nada más.

Semana corta,
una de esas pocas,
días libres, con el ocio
en la boca,
mientras disfrutas,
el monstruo crece,
así lo quiero,
así lo esperé,
nunca me deja solo,
experto en hacer enemigos,
miles de pendientes 
esperando en la computadora,
otro maldito día.

En un pestañeo va y viene el mundo,
contagiándonos con su miedo,
con su risa y lágrimas como llovizna,
sabemos de una tierra y un cielo,
colapsando al mismo tiempo,
en el mismo sueño,
en el rigor supremo de 9 a 6,
y después, 
una muerte lenta,
silenciosa. 



Ilustración "El lobo, como una sombra" por Nikolai Ustinov

lunes, 13 de abril de 2026

HUMANOS


Imagina una tragedia nueva,
tan épica como esas antiguas,
de héroes, caballeros y forajidos,
imagínate sumergido en aguas negras,
descansando en paz.

Es hora, 
un golpe te va a despertar,
dolerá por siempre,
ese bello instante,
donde mil corazones gritarán,
una locura de estelas
parpadeando en la noche,
y estamos dispuestos a bailar
hasta quemarnos.

No hay otra opción, 
rompes con lo establecido,
o saturas la imaginación, 
colgado de cabeza,
pierdes o luchas, 
sobreviviendo al influjo
de los dementes, 
adorables, perdidos,
pagamos caro los errores, 
y quién lo explica,
somos humanos. 

Dentro de poco,
cada recuerdo será del polvo,
cósmico y lejano,
un racimo marchito,
una herida abierta,
en el centro de este cuerpo,
tuyo o mío,
joven o envejecido,
gozoso o vacío,
viene y va,
enloquecido.

Son tantas las heridas,
dejando cicatrices 
como los humanos 
ciudades perdidas,
supurando de nuestros deseos,
como un puño de rencores,
y soñar no basta,
templos mentales son
obras de caníbales,
y sabes,
el cuerpo es uno,
el cuerpo es joven,
viene y va, 
amistoso
y llorando a la vez, 

Tanta depresión,
es nada,
deambulando,
sin especifica forma,
maneras tan obvias,
los dementes,
son nuestros amigos,
espíritus solos
de porvenir marchito,
así es la vida 
y no fatal solución.


jueves, 2 de abril de 2026

UN MAL POEMA

 

Esperé bajo la lluvia,
horas antes del amanecer,
soñando con ser alguien más,
dándole besos al pavimento.

Preciosa fue la noche,
inspirándome sin motivos,
para mil historias rotas,
y un mal poema,
detenido y sin mirar, 
la distancia de quien soy
y en dónde nací.

Una y otra vez,
diciéndome lo mismo,
sin aceptar
estas intenciones tontas, 
el sol me encontró 
sin palabras, sin lágrimas,
solo en la lluvia.

Y quise olvidar,
si aquel día tuvo nombre,
opaco ya por los años,
frío en el cuerpo,
en la punta de los dedos,
en la cima de los párpados,
tuvo un costo muy alto.

Esperé la eternidad,
cuando el sol también murió,
pero fue la lluvia,
lo único que en mi 
perduró,
tras el brillo,
de una voz,
y de tus besos
perdidos.



Ilustración: "El origen del arpa de Elfin" por Henry Johns Thaddeus

lunes, 30 de marzo de 2026

HIPOXIA

 

Intento desprenderme 
de la pesadilla,
despertar en un suspiro,
pero el destino es
un reino que nunca llega,
una frágil prisión de carne.

Cuán densa es la oscuridad,
yendo paso a paso,
uno igual al anterior,
cuando el paraíso 
es inalcanzable,
y las promesas eternas.

Me ahogo en decrepitud,
esperando inútiles años,
entre las intenciones frescas
e ideas de victoria,
por qué a mi, 
si el sol brilla para todos,
es que sufro un castigo
entre la sombra de este sueño
sin nombre, sin alegría.

A cuál destino responde 
el ser humano,
sin más palabra 
que la propia,
con voluntad quebrada,
sin otro deseo que huir
de las ideas que gritan,
si la primera verdad
la tiene el alma,
deja abierta una ventana.

Quién puede saber,
si la vida nos pertenece,
si escribimos de ella,
sólo llanto y mansedumbre,
o alguna sonrisa oculta,
tal vez, me quede sin aire,
soñando con otro mundo,
en otro cuerpo sin daño,
algo que no sea esta cárcel,
donde sea.

Abro los ojos,
para dormir en paz,
gritando una salida,
de frente a la puerta,
cansado, perdido,
en un jardín de roca gruesa,
solitario, de rasposo cantar,
y sangre en lugar 
de lágrimas blancas.



Ilustración: "Apolo despellejando a Marsias" por Theodoor Galle y Jan van der Straet

sábado, 28 de marzo de 2026

VACÍO

 

Nos sentamos a conversar,
cuánta queja, cuántas promesas,
la noche consumió tu aliento,
con los párpados arriba,
dejando escarpar,
muy lenta, 
la luz del día.

Sueño recurrente,
escribir algo bueno,
con voz de ángel,
brioso, elegante, 
los tiempos cambian
y rápido envejecemos,
persiguiendo la emoción,
el sufrir y un deseo.

Nada basta,
sino encontrar descanso,
leve o eterno,
desde la máquina de los días,
en mecánica salud
o un cuerpo vacío,
donde la mente es todo,
pero el corazón resulta,
nuestro peor enemigo.



Ilustración: Dave McKean

jueves, 26 de marzo de 2026

DESEOS

 

Sucedieron delante de mi,
más de un deseo a la vez,
enfrentados sin misericordia,
tomé uno,
en total oscuridad...

Cerró su párpado la noche,
y prediqué sin miedo,
esperando la sombra,
de mis deseos por arribar.

Tal vez, fue el destino,
fui yo,
un puño de secretos 
por olvidar,
tal vez, debía suceder,
un todo 
o la nada.

Humo, palabras,
infinitos deseos
golpeando las paredes
de mi corazón,
hambrientos como hienas,
y como tal, de mi riendo,
tal vez, fue un sueño,
uno real,
uno sucio,
tal vez, se trató de mi vida,
entera con sus años,
o tal vez,
en pedazos.

Cuéntame una o mil historias,
de éxtasis y violencia,
amaneció a medianoche,
tiritando, sin ropa,
lengua seca, uñas partidas,
cada locura de antaño,
y las metas aun por cumplir.

Si tal vez,
la historia fuese otra,
un pozo o fuente de los deseos,
esperanzado quizá,
saber otra realidad,
pero ni el tiempo detiene
la marea de un malsano deseo.

Y quiero conseguir,
pronto o por la fuerza,
una vida ajena a mi,
si el momento lo amerita,
volver cada deseo 
en este mundo,
una tonta promesa.



Ilustración: "La dama del lago" por Alfred Kappes

martes, 24 de marzo de 2026

SINCRONICIDAD

 

Tomamos del tiempo
un rostro,
un cuerpo,
conveniencia
y casos perdidos,
aunque cuesten 
mil años entenderlos.

Filosofía barata,
sopas en lata,
este mundo gira sin control,
guerras automatizadas,
misiles con inteligencia propia,
mi estandarte,
la religión de occidente,
y poderoso caballero...

Tomamos del tiempo
una oportunidad,
tierra baldía,
considerando lo perdido,
miles de vidas,
según la historia,
narrada por los vencedores,
pero dónde está la versión
que los que nada dijeron.

Qué fue eso cayendo libre
y convertido en llamas,
un bote, una roca, un meteoro,
el satélite espía,
una mezcla de pasado y futuro,
el presente, 
quienes somos hoy,
victoria o tragedia,
avance
decadencia.

Oh, de estos recuerdos,
esos, los más inocentes,
tan vivo estuve ahí,
pero hoy,
adulto y sonriente,
me siento percudido,
esclavo del mismo sistema
de ayer, ambos rotos,
sobreviviendo a 
lo que viene y va,
un mundo loco,
y mi ficticia superioridad,
estrella negra 
rotulando las pieles,
todo sucediendo
este momento.

Tomamos cada mano,
en último acto
por comprender,
lo que habita en el rostro,
nuestro o del tiempo,
un sacrificio,
la despedida,
lo que sea
que significa,
lo que sea
sencillo
ya.



Ilustración: "Seis armaduras apoyadas en la pared" por Adolph von Menzel

domingo, 22 de marzo de 2026

PANÓPTICO

 

Siempre esperé
el momento de pensar
por mi mismo,
radiante de día,
opaco de noche.

Y tuve este sueño,
de un cordero que caí sin fin, 
en una gota de sangre,
resbalando fría sobre el filo,
un ejemplo, 
una decisión.

Continuó el caudal,
de agua turbia,
grisácea en las paredes,
inalcanzables con mil ojos,
acechando en su centro,
entre la pena
y oscuridad.

¿Qué es real?
Un cuerpo escondido
o la vigilia permanente,
la sombra de un mal inmenso,
delatamos cada suspiro,
toda contradicción
y nauseabundo deseo.


Ilustración: "Media luna" por Johan Braakensiek

jueves, 19 de marzo de 2026

CONCRETO

 

Apareció de súbito la luna,
envuelta en humo,
sufrida casi a diario,
dio tres vueltas mi cabeza,
fue momento de otro trago.

Qué vale vestir de gala,
si el sudor a todos nos llega,
dedos pegajosos,
promesas o mentiras,
estoy exhausto,
de saberme ufano, 
un poco de televisión
y después, la tumba, 
sí, consuelo.

Vueltos locos,
nadie llegó a tiempo,
luces en el suelo,
un cigarro en la piel,
bello dolor,
arde licor en el cuello,
bocadillos en los ojos,
este cuarto es pequeño,
oscuro y chueco,
nada como el hogar.

La vida es toda mecánica,
fría, residual, 
guiada por un montón de voces
en boca de nadie,
otro largo transcurrir
en medio de la noche,
con las estrellas apagadas,
este rancio aliento
y andar medio muerto.

Ahogo con esta lluvia,
de mis ojos al piso,
parpadeo sin medir palabras,
manos atadas,
tarjetas cortadas,
mil sueños rotos,
bajo un charco mis zapatos,
ánimo de mierda,
cuan duro es el concreto,
una vez que te lanzas
muy bravo, erguido
y pierdes para siempre
la guerra.