Hipnotizado en un toque,
todos recuerdos se vuelven
un tornado, ¡qué sensación!
chasquea los dedos,
sólo tú puedes
darme libertad.
Cincuenta días para los dos,
ambas caras en el espejo,
mirándote a los ojos,
no hay defensa,
así acaba la inocencia,
sin voz ni sueños,
reinando en el fondo
del abismo.
Todo lo que sé fue quemado,
y dejada sobre mis párpados,
ceniza de ropa, de mi hogar,
hoja tras hoja con mis palabras,
pero aún tengo esperanza,
hipnotizado por tus labios,
al dolor en cada brazo,
el cielo abre al alba,
y sólo me quedas tú.
Haré lo que designes,
cúbreme con tu piel,
a dónde iremos,
por qué un día y no otro,
se oculta el sol y
la luna se carcajea en tu boca,
dime ahora,
cuál es tu mandato.
Qué viaje,
tanto por contar,
el polvo en las manos,
los huesos rotos,
nada por delante,
salvo el espejo oscurecido,
una ventana al más allá,
estoy listo,
chasquea los dedos.
Cincuenta días nos faltan,
vivo o no,
eres tú,
estoy listo para ascender,
concibes en tus manos,
en medio de tu frente,
abre los ojos,
extiende los brazos,
baila conmigo en el fuego,
bajo el sol abrasivo que inunda
este mundo en su crepúsculo,
rompe el espejo,
dame mi libertad.
Ilustración: "Sta. Catarina de Siena" por Giovanni Battista Tiepolo






