Avalancha de
insatisfacción, de miedo
Puedes
desear y saborear,
Esta piel no
tiene significado y mucho menos su color,
Hoy, el día
amaneció olor a sangre
Esta tierra
no es justa,
Todavía no
avanzan estas ruedas y he comenzado a llorar.
No posee el
genio de la inspiración y él me niega con su inmensa espalda
Me regala un pedazo de carne cruda, escupe y
tengo otra vez miedo
La avalancha
de temor y ojos negros
El sin sabor
arrogante que delibera con murmullos
y conspira desde la sombra,
esta vida es
un continuo sin sentido, un transitar perdido
dejando y
olvidando amores que se vuelven hechos fortuitos,
la decisión
más grande y penitente,
es abandonar
la misma razón por la que te hiciste hombre,
deseando e
intercambiando cientos de miles de mujeres,
pero son
palabras sucias, huecas y quizá mentirosas,
avanza la
música y estas cavidades son beodas desde la punta hasta la llama,
mírame a los
ojos y dictamina una poesía desafiante,
supura la
penitencia entre las flores y brinda inspiración a ladrones y leprosos,
benditos y
enfermos de sida.
Tanto odio
dicho en una sola instancia,
Una aguja
que supura toda emoción y electricidad,
Es el miedo
que revuelca todo lo que flota,
Es la brisa
que remueve este candil,
Son los años
que viví de este momento y para siempre,
Es mi
histeria y la más triste historia,
Estos días y
la somnolencia de saberse infortunado,
Extraído y
agotado, gira el mundo y las ninfas proliferan,
Atacan y las
musas se burlan,
Maldigo esta
inspiración que resulta fatal a mi gusto, a mi verdadera vocación,
Imposible
evadir este sentimiento que se vuelve todos los días frustrado.
Abre tu
pecho junto al mío y acepta esta verdad,
No es
irreparable pero es cierta
Somos
mortales y debemos permanecer así
Moviéndonos
entre vísceras y otras vacuidades,
Sordos y
solos,
Nerviosos y
enfundados como otro rasgo de fría pobreza,
no existe
más justicia, no hay posibilidad de diferente veracidad,
un inmenso
vacío,
serás tú
quien reina y quien vence,
estoy
invitándote a una fiesta interminable,
al lecho
inagotable de maldad,
al momento
único cuando la paz conocerás,
el terruño
que todavía se dice como lo que es,
una puesta
en escena que divierte y no motiva,
esta flor se
nombra como una persona muerta,
este día no
es diferente al anterior,
no será
extraordinario como si de mañana se tratase,
arregla este
corte vulgar y supura por lo que no puedes entender,
todavía no
perece la rutina,
el desapego,
lo
inevitable.
Hube
resentido el daño del tiempo
Pasos que
son huellas de nadie
Este aullido
que mantiene mi cerebro en colapso,
El mundo y
su fulgor calumnioso,
Debajo del
mismo polvo, de mismo océano,
Debajo de la
misma noche, la misma avalancha
El miedo que
supura un nombre, el mío y otros más
Testigo que
no sufre, testigo que no alimenta
Cuesta un
pedazo de esta carne,
El alma
entera,
No son
confiables estas palabras,
Tirito y me
arrodillo
Tengo toda
ofensa por delante,
Manteniendo
linda esta sepultura,
Limpio este
oscuro hogar,
Última
estima para el artista olvidado,
Para este
presente atrapado,
El mismo
triste y sin sabor final.
De un
momento a otro, ganando la curiosidad,
Enterrado
entre la opción de la cordura y la demencia,
Exaltación e
improvisación,
Condena que
cimbra.
Siempre.
(oculto por
la siempre inminente avalancha).


