Cientos de
años arribando desde una cavidad oculta en el sol,
Parricidio
acometido por la noche,
Creyendo en
otro credo que refiere frenesí,
Un rumor que
viaja a través del aire,
La sombra
que se anuncia en el cielo,
Habitando
esta ciudad, este nuevo desierto,
Vengan los
pájaros negros,
Portadores
de la lluvia, de este diferente viento,
Sueños por
huesos, alegar incesante,
Separándolos
de la vida, muerte que chilla y pesadilla que arde,
Vengan
entonces pájaros negros,
A esta
ciudad, hogar de millones,
Vengan al
jardín de los enteros recuerdos,
Pasando
hacia las flores no se marchitan, donde el río son nuestras lágrimas,
Retando el
pasado, retando un porvenir condenado,
Lentamente
muriendo y siendo estos amigos de la nada,
Estos pájaros
negros, testigos de nuestra muerte,
Eludiendo su
exilio en esta ciudad.
Entre los
ojos que se dicen muertos,
Trabajando
para todos en el nombre de nadie,
Un grito
lejano que se dice contradicción,
Llega este
día, una serena mañana, el destino es diferente,
Regresan
aquellos que se han ido,
Algo que
nunca será y cambiará
Lluvia, incesto
para el alma,
La nuestra,
la cual hemos perdido,
Perdido
entre la ola inmensa de indiferencia,
Viniendo y
abandonando el oriente,
Nada que
asemeje el frío del sur, el calor del norte,
Un sol
mojado mientras llora el ángel de la luna,
Centro de
este corazón, nuevo nido de pájaros negros
Sopla el viento y hay innecesarias plegarias
Que resultan viejos lamentos,
Bautizados
al calor de este momento
A la velocidad de este latido,
Preocupados
por la verdad,
A la deriva
en el cielo,
A la deriva
en el cielo,
A la deriva
con estos pájaros negros.

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