Tengo música para la cabeza
e intolerancia a la lactosa,
conforme pasan los días,
cada recuerdo de la vida se desvanece,
es ocaso y verano,
el silencio y la entidad remota de un brillo,
inextinguible, supremo, revelador,
y sobre las letras en la tumba,
un ángel está besando mis cenizas,
mientras bajo mis pantalones
sucede la tormenta.
Aquí, los golpes, el movimiento,
cada pétalo que se llama nostalgia,
son música para la cabeza,
bajo una avalancha,
bajo una avalancha,
sucede sin desear la miseria,
cuando es verdad y las palabras se queman,
dejan de existir los huesos,
la máscara de la piel tampoco,
y muy lento se rompen,
y muy lento se rompen,
en orden mientras arrasa con mi alma.
Toma nota,
Toma nota,
procesando cada pensamiento
artificial y suplicando breve libertad,
artificial y suplicando breve libertad,
estos son mis nuevos sentimientos,
evasiva para no contestarle a mi cerebro,
cuánto más puede durar una espera,
cuánto más puede durar una espera,
una promesa, la solución final,
me quedan mil lágrimas por llorar,
mil labios por besar,
ideas que iluminar,
un día entero para disipar,
me quedan mil lágrimas por llorar,
mil labios por besar,
ideas que iluminar,
un día entero para disipar,
notas adicionales por escribir y lamentar.
Tengo música para la cabeza,
sucediendo en el eco de la estatura,
Tengo música para la cabeza,
sucediendo en el eco de la estatura,
como una ilusión que se deshace a carcajadas,
así se terminan los sueños sin justificación,
la realidad siempre es la carne,
consumiéndose cual parásito de colmillos,
aquí el tiempo no tiene palacio,
es un viaje peligroso y pronunciado,
un sendero real bajo la arena.
Y pregunto en un resoplido:
¿Acaso hay un "después de la vida"?
Tengo remedios por implementar,
nuevos fantasmas por escribir,
es un viaje peligroso y pronunciado,
un sendero real bajo la arena.
Y pregunto en un resoplido:
¿Acaso hay un "después de la vida"?
Tengo remedios por implementar,
nuevos fantasmas por escribir,
la febril expectativa de un mañana triste,
y quiero ver como arde la esperanza,
despacio y silenciosa,
quedándome sin respirar,
tengo un puñado por sueños por descubrir,
música nueva por escuchar,
libros en abandono que dicen:
estoy ciego y roto...
Y no es un altar,
estoy ciego y roto...
Y no es un altar,
es el sonido que enaltece,
es alma que viste con seda copiosa,
una deliciosa condena a morir cuando amanezca,
una deliciosa condena a morir cuando amanezca,
me doy cuenta que aun tengo dientes que muerden,
mil pesadillas por suceder,
porque el alma sobrevive a pesar de los segundos,
mil pesadillas por suceder,
porque el alma sobrevive a pesar de los segundos,
nace teniendo un sombre,
después todo lo pierde...
El sonido es un murmullo,
una oración muy tenue,
y esto dicen los humanos:
"Muy débil es la esperanza"
Cuando arde una hoguera con los errores,
es sobrecogedor el hartazgo,
el miedo por toneladas y su desidia,
El sonido es un murmullo,
una oración muy tenue,
y esto dicen los humanos:
"Muy débil es la esperanza"
Cuando arde una hoguera con los errores,
es sobrecogedor el hartazgo,
el miedo por toneladas y su desidia,
y la moneda dice libertad o destrucción,
la gran ignorancia en sumo deleite.
Tengo música para la cabeza,
la gran ignorancia en sumo deleite.
Tengo música para la cabeza,
y literatura que viaja de mano en mano,
suceden los colores del ocaso,
cuando tras el irremediable conteo,
cambian constantemente las voces,
y vuelven y vuelven como girando,

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