Blog dedicado al espacio de la escritura, a la incisión proscrita del alma y su reconocimiento desesperado.
sábado, 14 de noviembre de 2015
OTRA VEZ EN EL CAMINO (SOLO Y ENFERMO)
Por todo el amor en el mundo,
pareciese que nunca es suficiente,
igual que el sabor agraciado, repentino,
desperdiciando lágrimas y,
otra vez perdido en la profundidad de la noche,
esta ruta nunca se verá a sí misma fácil,
nunca será tan real como dentro de estas venas,
todavía queda mucho por lo cual buscar,
las estrellas continúan apareciendo y colgando,
siempre sobre mi cabeza y es fatal error,
nadie vive más por aquí,
este terreno no posee nombre,
dotación melancólica de la nada,
síntoma de enajenación severo,
un muerto despierta y susurra lo que no deseo saber,
es tal su ignorancia, su arrogancia,
ha salido de su propia marcha,
el muerto mira hacia ambos lados,
mis manos se congelan y todavía no se cubren de fango,
son historias de campo,
de un país sin otro deber que sobajarse a sí mismo,
todavía los rumores flotan, son los débiles quienes los creen y propagan,
oh, por qué no pueden notarlo?
por qué tiene que ser siempre la misma maña?
Ir y venir sin arrepentimiento,
el muerto no recuerda el sabor de la noche,
su color ni su nombre tampoco,
hace tanto que se siente desconectado,
aprecio los servicios de la vida,
pero no corresponderé a su llamado, sigo por mi propio designio,
mi propia tragedia, mis suplicas impedidas,
seremos el muerto y yo el mismo destino,
los pasos de nadie,
las huellas invisibles,
un caballo loco,
el padre de todos nosotros,
el sonido que ayer mostraba sus virtudes y felicidad realizaba,
hoy, el paso es mucho más lento,
son colores que llueven, que reinan,
como la sombra de este sol de Veracruz,
sin detenerme un instante,
el muerto solloza una canción,
no quiero escucharla, definitivamente no la canto,
un misterio que parte los caminos y son estas lágrimas,
mismas como las palabras que se envician,
se vacían y levantan polvo tras su paso desobediente,
pero cómo podría conocer el siguiente lugar,
nunca he visto ninguna fotografía,
escucho las voces, escucho las risas,
los rostros en el agujero,
aquí no pasa nada,
los años difieren de opinión, se desvanecen detrás de la pared,
no pueden ser fantasmas, ellos simplemente no viajan,
pero el muerto ha observado la colisión,
escalando con desilusión,
este suelo es frío,
otra vez estoy llorando y es otro día que no termina de sangrar,
el destino es indeterminado, pero el viaje así continúa,
puede ser más grande la necedad,
más dolorosa la realidad,
no queda nada por escuchar,
en mil voces, mil deseos, mil besos,
tales iniciativas no pueden existir,
qué estoy haciendo aquí?
quién puedo ser?
el mejor día de mi vida nunca realizado,
manteniéndome en el camino,
sólo y puritanamente enfermo,
no puede suceder esto,
no puede ser el muerto un demente,
adora el silencio como todos los demás,
alejándose en este sentido opuesto,
mirando siempre por el retrovisor,
lo que estuvo ayer se ha ido,
nos queda la opción de sobrevivir para volver a soñar,
otra vida rota,
otro día que no nace,
esta noche entera y suave,
derritiéndome a la distancia,
la distancia...
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)

No hay comentarios.:
Publicar un comentario