martes, 30 de agosto de 2016

ENTRE MI TEMOR (LA PESADILLA VIVA), LA SANGRE (CASCADA) Y EL USO DE VIVIR EMPAPADO DE INCERTIDUMBRE


                                                                                                                  para Alan Vega.

Sin discreción mirado estas pupilas negras,
ojos del abismo, hube errado tantas veces el camino,
danzado entre el filo y la caída,
son mis sueños los que sucumben a la desesperación,
me agrada tener esta navaja clavada,
rasgando mis pensamientos,
veo la verdad presente y sé lo que debo hacer,
en un canto perverso,
mostrando un lado decapitado de este arrepentimiento,
mostrando el ruido y el horror,
gritos inocentes colapsando,
hube entonces decidido morir.

Acometer un insulto,
inútil lágrima que no cederá su estancia al cielo,
los días están soleados,
continúo soportando mis propios impulsos,
la sensación de la carne cortándose,
una víscera que se arrastra desde un agujero en mi alma,
no creo soportarlo,
no creo mantenerme lejos de caer,
creo considerarme un muerto,
cantando y moviendo estos huesos de un lado a otro,
no tengo sentimientos,
estoy dividido,
invisible,
son sólo seis minutos para el fin de este y todos los días,
incinerando el amor que detuvo los latidos de mi corazón,
lo reitero entonces empapado de incertidumbre,
en tanto los días se vuelven fugaces,
es ahora cuando miento,
ya he callado,
ya he muerto.

Sírveme la última copa,
que el vino de estas venas se derrame,
estoy envuelto en cuero,
estoy en llamas,
tan sólo un lamento bajo la lluvia,
último instante y suspiro,
el grito que atormente mi recuerdo con el tuyo.

He de abrir esta ventana,
mirar la pared que yace enfrente,
supurar carcajadas,
esperar a caer en el infierno.

No hay más rubor,
sólo queda el tormento.

domingo, 21 de agosto de 2016

MEDIANOCHE


Hoy alimenta esta voz,
colisionando ilusiones con los cambios de esta historia,
luces que vuelan a través del aire nocturno,
ciudades pasivas en tus ojos,
píldoras que cambian de estación,
no es posible olvidar,
cientos de miles de personas y su tiempo que amanece,
en un instante de perversión,
en la caridad de una poesía que no se doblega su estadía,
estrellas que vienen y van,
llamadas anónimas que piden reclamación,
un sonido que sea igual a la venganza,
un páramo desolado que venga en sueños,
flores preciosas y perros ciegos,
completando lo que nunca se mencionó,
era diferente el tiempo,
afuera,
en medio de ningún lugar,
han cambiado las calles con los años,
desearía conservar esas historias,
desearía no volver a perder fotogramas en mi cabeza,
es demasiado alto el precio,
es uno solamente el sonido.

Ayer lunes, hoy domingo,
quema el sol en la explanada,
largos ratos enterrado debajo de sábanas mojadas,
desapareciendo de Miami para desayunar en pueblo sin nombre de Portugal,
llamada primera que no reacciona diferente,
influjo que respira y trabaja muy duro todos los días,
90 horas y el cometido perfecto de los apóstoles de un día ensangrentado,
no controlas la violencia,
no controlas tus voces,
no controlas el final,
no controlas la vejez,
los zapatos crean una vida poderosa en la percepción de los seres humanos,
el tigre que se dispara desde la pantalla de la televisión es el real asesino,
memoria de mitología,
contesta correctamente y obedece,
hoy el amor flota entre las saciedad de las alcantarillas,
los zapatos son altos y lustres,
es de noche y cruzan por el umbral,
un cuarto dichoso,
una casa de adornos.
en la mejor de las circunstancias,
consumiendo el instinto contra la rabia,
lo que se quiere y lo que se pide,
es una masa de confusión que se arrastra,
una voz delante de la otra,
la mezcla perfecta de motivación y emotividad,
un teatro y su luz parca,
almohada que regenera su espalda,
quizá venga de un golpe fatal.

Escribiendo un mantra, una carta de perdón,
disponiendo de las horas de la mañana,
todavía hay quien duerme serenamente,
es medianoche,
trae consigo calma y un decir sustancioso,
ten un sueño que sea de admiración digno,
ten paciencia,
el eco de los pasos por la campiña,
no hay quejas,
no puede haberlas,
el sonido es uno,
el testimonio es silencioso.


sábado, 13 de agosto de 2016

PLAGA


Si pudiese volver a soñar,
alcanzar la inocencia que nació de esta nada,
ese latido vuelto en rostro,
derramando lágrimas como las de ayer,
antes su sabor era dulce,
hoy todo parece inextinguible amargura.

Creo ser un pecador,
debajo de este abrigo opaco,
desearía saber cuan real es mi voz fuera del eco,
fuera de esta somnolencia que parece nunca acabar,
encendiendo el tránsito tras portales apagados,
desearía volver a ser humano,
mis manos parecen sonrojarse,
levantando aquel cuerpo que no posee vida,
son diez años,
son quince,
serán veinte,
mis recuerdos son posesos de una extraña tristeza,
siento muy latente la culpa,
este vacío que enardece mis nuevos instantes,
alargando la lengua para regresar,
no soy tan joven y el cabello de la noche evita retenerse a pesar de mis intentos,
suplicas y duraderos lamentos,
desearía detenerme un momento y saberme real,
creo ser un ladrón,
de colores, de sensaciones,
hurtador de la verdad,
mis momentos íntimos se derriten,
si pudiese saber,
saber que no son absurdos mis movimientos,
mi voz puede ser real,
puede ser mi última esperanza de solución.

Cuidado con este aliento,
la vida puede ser hermosa,
entre los impulsos de una idea llena de histeria,
entre los pasajes inconclusos del silencio,
la misma historia cuando el tiempo encuentra justicia,
nada regresa fácil,
si acaso fuese un hombre distinto,
si acaso mi tiempo fuese anterior a todas mis aspiraciones,
quizá sea este un sueño,
verdaderamente sea el ayer,
no deseo nada más,
no podría soportar el fugaz recuerdo de los momentos de inocencia,
pretendiendo cerrar ambos parpados y respirar con lentitud,
en la oscuridad, en soledad,
enterrado por la nada,
esto no puede ser otra cosa que un engaño auto infringido,
mis palabras ya no sirven.

Parte de un sueño que no es tal,
sobreviviendo a un suspiro diminuto,
un presentimiento neurótico,
una culpa exaltada,
todas las cosas tan alejadas de la civilización,
no puede ser la verdad,
espacios en blanco y plagas que suceden cuando el ocaso se ahoga,
incesante lluvia que jamás se lamenta,
me convierto en sospecho de todo mi dolor,
no tiene que ver con mis parpados,
no existe hilo para mover en mis manos,
el crimen no se realizó jamás,
pasando la vida en un suspiro,
creyendo en explicaciones para lo imposible,
la mayor amenaza,
la otra promesa,
todo habrá pasa en pálida circunstancia,
una y cincuenta mil veces,
 merodeando una noche por el cielo vistiendo un largo
 vestido de terciopelo púrpura,
cargando con todas las rosas oscuras que brotaron desde la laguna,
desde mis temores, desde un tiempo solitario,
matando hormigas por dignidad,
siguiendo un sonido noctambulo,
terminando como mil veces lo hice antes.

Manteniendo lealtad en alcohol,
el rostro sobre el espejo,
camaleón deducible de impuestos,
crepúsculo perteneciente a la calidez de la avenida,
miseria prosigue su marcha en bienestar de los posesos,
amorosa perdida de memoria,
estas últimas palabras enterradas dentro de poco,
en un destino que no alcanza a sorprender,
brazos rotos cuales alas de esperanza,
rememorando las huellas de un pasado intrascendente,
desearía soñar de nuevo contigo,
revelarme con un cuerpo nuevo y colocar mis ojos sin nubes frente a ti,
creo no poder continuar,
quizá sea diferente la luz, la vida, el agua,
esta culpa parece ser la misma,
he abandonado la ira,
su dragón no regresará,
podría matarlo de un solo golpe,
quiero volver a soñar,
con lágrimas y otros días que no volverán,
creo haber escrito demasiados recados,
de otras risas, otras vidas,
tragedia de un ladrón que se derrite y mezcla con tu sangre,
quiero volver a soñar(te).

***

En el momento de la destrucción,
cenit absoluto de la nada,
hueco existente dentro de mi estómago,
sin encontrar sustento para días nublados,
sin encontrar otro remedio para esta incertidumbre,
explotará mi cabeza y miles más,
soy el último ser libre de la vieja ola de carniceros dementes,
fue un delirio,
una melodía que murió al siguiente día,
un efímero consuelo,
visión interna terminando con la vida en este planeta,
subiendo desde el infierno,
bajando por estos labios de cromo,
creo estar listo para gritar,
creo no estar preparado para envejecer,
días enamorados que han desaparecido,
ideas en reversas,
historias midiendo su furia contra mentiras de satín,
hermoso sueño,
hermoso momento,
rompiéndome el corazón,
mitad de una vida,
rostro contrariado,
creo tener miedo,
creo no poder controlar este destino,
unión entre sangre y dorado lamento,
todo es vano, somos vanidad,
tanto amantes del olvido, de la nada juntando sus manos,
sus culpas y últimas palabras,
desaparecen después de tres parpadeos,
eso fue verdad,
memoria vívida,
todos estos deseos,
transparentes como fantasmas,
parte del mismo final,
del mismo sueño,
aquel que promete ser sólo para mi,
si tan sólo pudiese volver a dormir como un bendito,
si tan sólo pudiese...


Arte: Jenny Saville

viernes, 12 de agosto de 2016

RÁPIDA LIBERACIÓN DEL VAHO


Es esta mañana fría,
es este dulce color,
es esta mi alma,
para cuando el vértigo haya pasado,
quedará solamente un sueño,
huella de mi aliento.

Te digo a ti criatura,
no huyas sin absolución alguna,
vivir dice: "fácilmente se tropieza, se cae",
morir dice: "no llores, esto no es para siempre".
Repele lo que escuches de la voz del demonio,
aprende con dignidad,
con prisa y relevancia, porque siempre escaparás.

Tomando en cuenta esta creciente locura,
el profundo invierno del desahucio,
enervante engaño sublimado,
garantizando poco menos de un año,
dicho sea este un secuestro,
no se dice admiración, no es tristeza,
la gravedad empuja, es vacío el camino,
todavía carece de horario el amanecer,
puedes o no despertar,
pero es la esencia la que siempre se va,
abandonando posesiones cuales obligaciones,
por primera vez...

No te apartes, quisiera, podría,
no es decisión mía,
otro gélido complemento para este ambiente,
no puede ser la última vez,
no puedes abandonar este sentimiento,
hoy escapas y nada queda por hacer,
es esta nueva tarde fría,
es un día muy relajado.

Te suplico a ti criatura,
la vida siempre dice la verdad,
del otro lado de la misma,
espera eterna felicidad,
la muerte no puede mentirte más,
existe un principio y un final,
todo se enaltece y cae, resbalando sobre el hielo,
bajo el puente, por encima de las nubes,
cayendo desde el cielo como la lluvia,
no hay palabras, puesto que ya no existen,
cayendo desde el cielo como en un sueño,
directamente a tus brazos...

Quedará hasta entonces un deseo,
un color,
un día,
una mañana fría,
una voz que no puede ser oída,
(mi alma) por última vez.

jueves, 11 de agosto de 2016

PRINCESA SAYDEE


Repitiendo una eternidad tu nombre,
en cada roce de tu piel,
completamente lleno de amor,
late mi corazón.

Viviendo a partir de un suspiro de la luna,
que todos tus deseos se vuelvan realidad,
en tu encanto inalcanzable,
eres toda la historia, 
la mirada preciosa,
aterrizando sobre una nube,
aquella que soñé para ti.

Desde mi niñez,
no pude olvidar tu nombre,
porque hube deseado felizmente,
que me acompañara,
alguno de tus besos...

Y das vida,
a este sentimiento, 
tan vivo y salvaje,
eres incalculable esperanza,
volviendo a la vida, 
una y otra vez,
porque sólo tú,
concibes tu propio destino,
y gratificado soy,
porque lo compartes conmigo,
susurrado en tu aliento.

El alba refleja tu belleza,
eres una figura de portento,
agitando los latidos,
conjugando fantasías de un mundo nuevo,
derivando de nuestros movimientos,
magnetizando las sábanas a tu cuerpo,
hermoso secreto debajo,
porque hube descubierto la compasión,
en tu sonreír,
en la eternidad de tus palabras. 

Eres tú, 
el brillo dorado del sol,
eres tú,
ilusión que camina la frescura del mar,
iré detrás tuyo,
respirando el perfume natural 
que humecta tu piel,
te brindaré mis suspiros,
miles de corazones que surgen desde 
incontables pensamientos,
y en todos, 
eres tú,
mi única,
eres tú.

Y no quiero interrumpir,
ese acto solemne de tu sueño,
porque afuera, 
es el canto de los gorriones,
puedo verlo cuando los cachorros
parpadean y corren libres por el mundo,
y mantengo en mis manos,
la promesa de tu nombre,
pronunciándolo,
cada vez que el mundo parezca perdido,
habré de suspirar,
habré de buscar la oportunidad,
hasta obtener el roce con tus labios,
mi febril, mi tan anhelado deseo,
ser el único que robe el misterio 
de tus ojos para siempre...

Te prometo,
resguardar una flor de la luna 
plantando su semilla en mis sueños,
verla crecer en mis latido, 
manteniendo tu calor muy cerca, 
y estos sentimientos que tengo por ti,
son únicos, tan hermosos,
porque mis días solitarios acabaron, 
porque nunca será este mundo suficiente,
para expresar completa tu sonrisa.

Prometo velar tus promesas,
allá donde la noche es tempestad,
pronunciando boleros a tu ventana,
bebiendo en mis labios,
la seda perpetua de tu vientre,
quiero despertar contigo,
porque eres un regalo benigno,
con el que Dios ha iluminado este mundo,
y también quiero esa bendición, 
al tenerte resguardada en mis brazos.

Y quiero por siempre recuerdes,
habrás de volver cada mañana,
con la compasión en tu rostro,
está hecho de oro tu corazón.

Tu amor quiero pintar en este poema.


CAYENDO DE CABEZA


Dolor, por qué te posas en mi corazón,
si ya es difícil ganar sustento,
y pareciera mi resistencia a ello,
total despropósito, 
cuando ser libre equivale a pelear,
para tener tu propio pensamiento.

Lo más horrible en la vida,
es el menor de cada problema,
un espejo posado en tu cara,
una mancha llenando el día,
límite para cuando el ocaso rompa,
ahora, cada sombra es bienestar,
destruyendo lo hermoso y puro,
todos los problemas resultan el mismo.

No quiero saber,
por qué mi voz es de agrío sabor,
raspando mi garganta,
tirando un golpe tras otro,
la intención es la misma,
si caes, que sea desde el fin del tiempo,
cuando los días no terminan,
frente a un sol opaco 
y cayendo de cabeza...

Matar lo mínimo no es suficiente,
con un golpe, con un zarpazo, 
las vísceras se asoman a lo que dicte el aire,
su hedor no es equivocación,
quiero saber lo qué esta vida significa,
lo que sus imágenes rememoran,
cuál es mi verdadero destino.

[el vació es ceguera]

Podría vender los restos de mi humanidad,
para sobrevivir los días de medianoche,
para no volver a caer,
cuando de necesidades,
mi deseo es proponer un cambio,
palabras sin ruido,
un intercambio de color por lágrimas,
pagar con monedas tristes,
sobre la frialdad de tu espejo 
en mi cara.

Despierta al momento definitivo de tu vida,
inútil conservar su estela, envejeces sin arreglo,
el instante cuando la por fin sobreviene,
arrastrada con rencor, desdoblándose la cabeza,
podría ser bendición o castigo,
podría ser tu destino,
deseando ubicar algo diferente, por diminuto que se diga,
la profundidad de un espacio vacante,
en la oscuridad el cobijo son cadenas,
inclinándose para reconocer la sonrisa,
el dolor, el sueño dulce de lo imposible.

Ojos que observan las manecillas voltear,
la rotación inconclusa que nada dice o responde,
y ese dejo podríamos ser nosotros,
podría tratarse de un mañana mejor,
si tan sólo no avanzara tan rápido,
dejando resignación en cara de otros,
las manos cortadas, chorreando,
su espíritu cercenado.

Si la luz de mis ojos cambia,
no motive dormitar esta emoción,
arrastrando ambos pies escaleras arriba,
escaleras abajo después,
en un tibio rayo de sol,
en la noche más fría de invierno,
el momento de sortear la mordida de una serpiente,
es mi vida una espiral en descenso,
mirando la copa de los árboles,
desde un agujero en la tierra, 
viviendo junto a los horrores de un mundo,
de estas fantasías que escapan desde ningún lugar,
sin lugar a donde ir,
esperando sobrevivir la caída,
sin despojarme de mi humanidad, 
deseando jamás regresar,
no puedo escapar...

Aquí, donde los días fallecen grises,
sofocados por los instantes de mi vida,
el ánimo y felicidad,
destruidos, desvaneciéndose prontamente,
buscando la veracidad de la carne,
donde el filo hace rodar las cabezas,
en el mismo cuerpo donde las cavidades respiran,
el conocimiento del espíritu resulta apócrifo
un destino similar o terrible,
un corazón tan agotado,
cayendo de cabeza y levantando el miembro erecto,
cuando la distancia nada significa.

Cuan desamparado es mi deseo,
volar y jamás morir,
elijo cambiar de lugar, de país y especie,
renuncio a mi humanidad,
la misma que comparto en el espejo,
la más enajenante pesadilla,
mi dolor agraciado,
deslizándose palabras tan bellas,
resucitando los días de alegría carentes.

[promesas de prosperidad en bancarrota]

Voy cayendo,
año tras un año,
dibujando una sonrisa con labial,
ensanchada, metálica como la sangre,
cayendo sin motivo que la propia decisión,
a media luz y sin voz,
con estos ojos que albergaran inocencia,
ahora, ahogados por la corrupción.

Ay, compartiendo miseria y regocijo,
un corte en la piel y un grito,
golpe fatal en la cabeza,
mírame una vez más,
ahora que no vendrá la lluvia,
ni el sol ni la nada por decir,
seré más que tu amigo sin zapatos,
joven e ingenuo,
compartiendo el mismo nombre,
el mismo rostro contigo.


Fotografía: "Screaming Elf" por Kevin Westenberg

miércoles, 3 de agosto de 2016

ES LA CRUELDAD MI TEATRO...


El mismo problema,
la misma vieja confrontación,
este dolor apestando,
todos y cada uno de los días viviendo una guerra civil,
deslizando una esperanza perdida bajo la lluvia,
esperando una señal que defina diferencia,
un cementerio que sea el nuevo hábitat,
manteniendo la fe de sobrevivir por única nueva ocasión,
no escuchando las quejas,
manteniendo lejos una idea que se aprecia indeseable,
silencio contiguo de abnegación,
sí, se rompe cual pared de asbesto viejo,
llega el limite del control,
no hay manera de liberarse que no sea mediante el ruido,
generaciones perdidas,
generaciones malditas,
generaciones destinadas al fracaso,
generaciones que vienen y van,
efímeras/fugaces/se desvanecen,
"he bebido lo suficiente"
"camino por las calles como cualquier otro"
observando estos errores desde el rostro de bufón,
la verdad siempre es exageración,
las noches siguientes siempre arraigaron un sabor a frustración,
"dormir es para irresponsables y obtusos",
"soy el ego que cega, que enajena, que promete venganza al destino"
"no me importa lo que digan..."

"Simplemente no tengo salida..."

Inútil mantener por siempre la cordura de cristal,
tan ajena de todo conocimiento pordiosero,
si tan sólo las voces siempre fueran amables,
si las gargantas no tuviesen que secarse,
los días transcurrirían pasajeros,
estimables para apartar la sangre de la piel,
no importan las circunstancias, nada puede ser diferente,
no existe otra felicidad que no radique y sufra desde los sueños,
"fornicando en un acantilado"
"pereciendo en un callejón sin luz de farolas"
viene y va el ruido,
siempre es el mismo conflicto,
palabras que gritan su ficción como si fuesen depresivas novelas rusas,
el tiempo condena las dudas,
máquinas que atoran sus procesos de sanación,
una lluvia fría que supure desde el crimen subterráneo,
portento y consideraciones desde una melodía de fractura,
no podría ser más triste la historia,
"quiero una silla  pálida y eléctrica"
"es un sueño solamente..."

"¡Quiero saber cómo controlarme...!"