sábado, 13 de agosto de 2016

PLAGA


Si pudiese volver a soñar,
alcanzar la inocencia que nació de esta nada,
ese latido vuelto en rostro,
derramando lágrimas como las de ayer,
antes su sabor era dulce,
hoy todo parece inextinguible amargura.

Creo ser un pecador,
debajo de este abrigo opaco,
desearía saber cuan real es mi voz fuera del eco,
fuera de esta somnolencia que parece nunca acabar,
encendiendo el tránsito tras portales apagados,
desearía volver a ser humano,
mis manos parecen sonrojarse,
levantando aquel cuerpo que no posee vida,
son diez años,
son quince,
serán veinte,
mis recuerdos son posesos de una extraña tristeza,
siento muy latente la culpa,
este vacío que enardece mis nuevos instantes,
alargando la lengua para regresar,
no soy tan joven y el cabello de la noche evita retenerse a pesar de mis intentos,
suplicas y duraderos lamentos,
desearía detenerme un momento y saberme real,
creo ser un ladrón,
de colores, de sensaciones,
hurtador de la verdad,
mis momentos íntimos se derriten,
si pudiese saber,
saber que no son absurdos mis movimientos,
mi voz puede ser real,
puede ser mi última esperanza de solución.

Cuidado con este aliento,
la vida puede ser hermosa,
entre los impulsos de una idea llena de histeria,
entre los pasajes inconclusos del silencio,
la misma historia cuando el tiempo encuentra justicia,
nada regresa fácil,
si acaso fuese un hombre distinto,
si acaso mi tiempo fuese anterior a todas mis aspiraciones,
quizá sea este un sueño,
verdaderamente sea el ayer,
no deseo nada más,
no podría soportar el fugaz recuerdo de los momentos de inocencia,
pretendiendo cerrar ambos parpados y respirar con lentitud,
en la oscuridad, en soledad,
enterrado por la nada,
esto no puede ser otra cosa que un engaño auto infringido,
mis palabras ya no sirven.

Parte de un sueño que no es tal,
sobreviviendo a un suspiro diminuto,
un presentimiento neurótico,
una culpa exaltada,
todas las cosas tan alejadas de la civilización,
no puede ser la verdad,
espacios en blanco y plagas que suceden cuando el ocaso se ahoga,
incesante lluvia que jamás se lamenta,
me convierto en sospecho de todo mi dolor,
no tiene que ver con mis parpados,
no existe hilo para mover en mis manos,
el crimen no se realizó jamás,
pasando la vida en un suspiro,
creyendo en explicaciones para lo imposible,
la mayor amenaza,
la otra promesa,
todo habrá pasa en pálida circunstancia,
una y cincuenta mil veces,
 merodeando una noche por el cielo vistiendo un largo
 vestido de terciopelo púrpura,
cargando con todas las rosas oscuras que brotaron desde la laguna,
desde mis temores, desde un tiempo solitario,
matando hormigas por dignidad,
siguiendo un sonido noctambulo,
terminando como mil veces lo hice antes.

Manteniendo lealtad en alcohol,
el rostro sobre el espejo,
camaleón deducible de impuestos,
crepúsculo perteneciente a la calidez de la avenida,
miseria prosigue su marcha en bienestar de los posesos,
amorosa perdida de memoria,
estas últimas palabras enterradas dentro de poco,
en un destino que no alcanza a sorprender,
brazos rotos cuales alas de esperanza,
rememorando las huellas de un pasado intrascendente,
desearía soñar de nuevo contigo,
revelarme con un cuerpo nuevo y colocar mis ojos sin nubes frente a ti,
creo no poder continuar,
quizá sea diferente la luz, la vida, el agua,
esta culpa parece ser la misma,
he abandonado la ira,
su dragón no regresará,
podría matarlo de un solo golpe,
quiero volver a soñar,
con lágrimas y otros días que no volverán,
creo haber escrito demasiados recados,
de otras risas, otras vidas,
tragedia de un ladrón que se derrite y mezcla con tu sangre,
quiero volver a soñar(te).

***

En el momento de la destrucción,
cenit absoluto de la nada,
hueco existente dentro de mi estómago,
sin encontrar sustento para días nublados,
sin encontrar otro remedio para esta incertidumbre,
explotará mi cabeza y miles más,
soy el último ser libre de la vieja ola de carniceros dementes,
fue un delirio,
una melodía que murió al siguiente día,
un efímero consuelo,
visión interna terminando con la vida en este planeta,
subiendo desde el infierno,
bajando por estos labios de cromo,
creo estar listo para gritar,
creo no estar preparado para envejecer,
días enamorados que han desaparecido,
ideas en reversas,
historias midiendo su furia contra mentiras de satín,
hermoso sueño,
hermoso momento,
rompiéndome el corazón,
mitad de una vida,
rostro contrariado,
creo tener miedo,
creo no poder controlar este destino,
unión entre sangre y dorado lamento,
todo es vano, somos vanidad,
tanto amantes del olvido, de la nada juntando sus manos,
sus culpas y últimas palabras,
desaparecen después de tres parpadeos,
eso fue verdad,
memoria vívida,
todos estos deseos,
transparentes como fantasmas,
parte del mismo final,
del mismo sueño,
aquel que promete ser sólo para mi,
si tan sólo pudiese volver a dormir como un bendito,
si tan sólo pudiese...


Arte: Jenny Saville

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