martes, 13 de septiembre de 2016

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Tan sólo el amor puede carecer de letras pero jamás de abstracción,
romper con el suelo cuando cae,
meros segundos cuando colisiona contra nuestros pensamientos,
seres humanos convertidos en chistes sin sentido,
buscando un lugar solitario para convivir.

Los lagartos dirigen el clima,
parece que el espejo está a punto de romperse,
alegorías absurdas de un amor venidero,
encontrando un conducto imperfecto hacia la siguiente dimensión,
mirando sangre reposando en el camino,
dorado sentir equivocado,
montañas con toneladas de mentiras significando un nuevo despertar,
alrededor de las orillas y su misterio,
yendo al cielo y regresando,
treinta y cinco segundos y contando en regresión,
un recuerdo que pudo jamás existir.

Autorizando las grandes olas,
sean estas manos las que tiriten sin fin.
para cuando el amor termine por cumplir su cometido,
pagando con un susurro las voces que no funcionan en opuesto,
guiando el simulacro y sonriendo debajo de la piedra,
material de fe sujeto al abismo,
empujado a delinquir con el sonido,
un mundo gigantesco y blanco,
referencia de un pasado borrado.

Nunca visto,
nunca nunca nunca nunca nunca.


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