Blog dedicado al espacio de la escritura, a la incisión proscrita del alma y su reconocimiento desesperado.
jueves, 8 de septiembre de 2016
JACK EL DESTRIPADOR
Ella surge, ella sale,
surge de la oscuridad,
existe en sus ojos aquel brillo perverso, y brillan como si fuesen centellas,
como si la luna que vive en su sonrisa reflejase el color de su saliva,
ella finge extenuante alegría, es ella mi asesina,
saberse feliz es un grito hondo perdido en la noche,
es ella mi asesina,
manos frías, manos sedientas,
sangre, su calidez y color,
toda desean,
mujer preciosa, la flama que nunca se apaga,
es ella quien grita, quien gime, quien goza,
quien sangra,
le pregunto a su sombra si es posible que sea verdaderamente
una asesina, la mía,
mía, mía, mía nada más,
señora de la miseria,
ella surge de la nada y cruza los océanos,
recita líneas de fuego y ruido como si fuesen hermosos y floridos poemas,
lo son, lo son cuando su voz rima con el tintineo de mi garganta,
con el latido de mi corazón,
el deforme sistema rural que exime de toda culpa el delirio eléctrico de mis deseos,
es ella quien me besa y derrite toda la histeria,
es ella quien viene y jamás se aparta,
quien se va y no pretende regresar,
posee el cuchillo y toda ansiedad,
conoce lo que no puede saberse a partir del temor en la mirada,
es una asesina, es la ama, con escudo y preferida arma,
es cierto y lo he experimentado,
quedo prendido entre su aliento y sus labios,
quedo indefenso entre su carne envenenada y alcanzo a tocar el racimo infinito de su alma,
lo sé, es real y lo he sufrido,
tanto que hube sufrido y es real,
no logro apartar su apariencia de mis sueños,
no logro salvarme de su relámpago,
he chocado con el suelo y estoy a un paso de sentir el toque bello de la muerte,
acariciando su rostro, contemplar la desnudes infame de sus pechos colosales, me afecta y pienso que me vuelto un demente,
un demente, un loco de amor,
amor que ella corresponde,
tiene el cuchillo afilado,
mi garganta está cortando,
mi corazón se posa en sus manos,
muy profundo en sus escondidos e íntimos labios,
es ella mi asesina, mi amor perdido,
camina por todas las negras calles y se regodea como si fuese una vulgar reina, con intensa vanidad, con flores en lugar de ojos,
se mueve entre las ondas del sonido que erosiona cabezas,
habla y sólo se dirige a mí,
estamos en otra dimensión,
estamos en la misma tumba enterrados,
se acomoda y surge,
todas las noches y clava el cuchillo en mi espalda,
mi carne está sangrando,
sangrando de amor,
pero, ¿Cuál es entonces su nombre?
mis palabras finiquitadas son lo último que escuchará para siempre,
ella es mía, mía,
muriendo todos los días en su propia eternidad,
llana y confesa,
ella se hunde en el cielo apagado,
ella permanece hundida en su amargura,
se hunde en el cielo y me voy muriendo,
muriendo al descubrir y pronunciar su nombre, su color es carmesí,
el charco de sangre más grande en el universo,
su enajenación,
su fetido sustento.
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