domingo, 15 de enero de 2017

PHILEAS PUNK


Sociedad de inmundicia,
mi generación del ´77
fundada en el odio,
un desprecio mutuo,
propio,
como toda identidad nacional,
sosteniendo por la culata el revólver,
marchando sin ritmo ni melodía,
una canción beoda y deforme,
a través de los campos de día,
por todas las ciudades de noche.

Rumbo perdido,
cosechando todos los errores,
nuestros padres lo supieron,
su momento es el nuestro,
una crisis y muchas más,
economía que resulta mentira,
personalidad pedida,
este cansancio colectivo,
este desprecio,
propio,
el aburrimiento de todas las naciones,
a nadie le interesa si vivimos o morimos,
que se acabe,
que se acabe,
en tanto el humo no se extinga,
en tanto el humo se dispersa.

Todos dicen lo mismo,
deseamos lo contrario,
deseo, eso mismo "deseo" yo,
mantener las ideas,
una sustancia en mi boca,
los huesos blancos de mis manos,
son ahora transparentes,
botas negras y chalecos rojos,
estoperoles plásticos salidos del basurero,
aliento de cloaca,
un desastre,
el zafarrancho,
la disputa,
toda la violencia.

¿Y dónde quedaron los sueños?

Es el futuro tan sólo una súplica,
sombra de la madre de todas las promesas,
gritan: "Odio y guerra!"
Pero no deseo odiar ni matar,
pero es demasiado este rechazo,
¿Cuál es mi nombre?

No conoce cura esta enfermedad.


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