sábado, 25 de febrero de 2017

LIBERADO


Razones que sobran debajo del sombrero mal escrito,
es negro y el armario es grande, profundo,
la escopeta luce como un caballero galante,
desenfundando el corazón,
las balas,
escupiendo y asesinando,
canciones que arrasan con vidas y otros temores,
sí, son otras las fantasías de este momento,
son otros los sabores que marginan,
acabamos por sucumbir,
siempre a sangre fría,
ocho años advirtiendo otros cuarenta,
inconstante pronunciación,
oh, el humo,
las centellas bajo los parpados,
muertos y siempre redimidos.

Sonriéndole a los días,
despreciando la liebre,
despreciando el león,
los caminos se cruzan y la ropa no luce mejor que antes,
y todo el dinero de las cavernas,
el principio estático que produce esclavos,
en un instante que se divierte,
más y más en portento de sobre vivencia,
millones de cantidades en mente,
usurpando el trono,
manteniendo el eco dentro de los pensamientos,
nadie debe saberlo,
nadie tiene por qué morir a causa de ello.

Si las páginas lucen vacías,
estos dedos parecen marchitos,
si los años son incontables quejas,
tal vez una pantalla en blanco,
distorsión detrás de los oídos,
una vida que lentamente se difumina,
como visión quebrantada por ramas secas,
en el polvo que devoran los salvajes,
los pájaros que se cuentan como innobles asesinos,
inocentes que mienten,
inocentes cuyo deceso no se detiene,
llueve hoy a través de todo el camino,
el dolor es el mismo,
la espera es la misma,
angustia que se manifiesta igual,
el dolor es el mismo,
la espera no concluye,
es la misma.

Perdiendo temple,
saboreando una punzada en la mente,
jamás comprendiendo la instancia,
es inútil,
es el mismo indicio  de sangre esparcida,
sobre el suelo,
sobre todos los campos,
sobre las estrellas,
un toque de maldad y aborigen espacio,
se estira la vida y respira,
una fiesta,
la faena,
descarnando la tristeza y su locura,
un disparo fatal.

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