sábado, 6 de mayo de 2017

DINERO


     avaricia

Es una vergüenza,
vuelta real desde el nacimiento,
es cuestión de integridad,
moviéndose por rincones donde el amor no llega,
avaricia que domina el corazón,
colmando el mundo con males,
estrategias que se incurren en logros,
es la tragedia que se repite,
jamás desaparece,
instante donde la solemnidad finalmente muere,
colocando dos monedas en sus parpados,
la hora más feliz de todas.

Campos de verde brillante,
el abrazo del fuego,
escupitajo de hielo,
presa de falsedad,
experimentando este tormento,
traslucido bajo el rayo de los números,
marcados sobre la piel,
bebida positiva para el sistema nervioso,
nuevos zapatos lustres,
peinado y sonrisa perfectos,
efectos misericordiosos cuyo nombre es paz.
paz que sustenta inundación de mentiras.

Es el miedo,
tumulto que sobreviene por las noches,
raíz de todo mal,
manifiesto en el centro de toda consciencia,
obteniendo los juguetes de este destino,
solitario que llora en cada rincón.
poseedor el miedo,
poco a poco despierta la bestia,
deseando asesinar,
apartando a todos los amigos,
es el miedo que arde,
no existe alternativa,
sólo el número desproporcionado de posesiones,
carece de alma,
una fortuna en el mundo,
hambre que nunca cesa.


     codicia

Mundo que lentamente se desperdicia,
intoxicando los planetas,
fuera de los palacios de aceros,
quebrando sus cristales,
empujando a la multitud hasta el limite,
sobreviviendo con migajas,
siempre se ha tratado del odio,
pánico de la masa estúpida,
de la plata corrupta,
codicia que domina la mente,
empujándolos contra el filo.

Segundos que nunca son repuestos,
contados en precipicio para llegar a la destrucción,
entera de una humanidad que no se rebaja con aceite,
quemándose en el asadero donde concibe las monedas,
porque los ceros son el peor de todos los males,
dejaron de existir los héroes,
manos que desean permanecer llenas,
perdiéndose en el exceso,
demasiada materia,
demasiada carne,
demasiado color en los dedos,
seleccionando a su asesino favorito,
cáncer fortuito.

Es el miedo,
padre de la colectiva histeria,
enredados en el trance,
siguiente armagedón en la calles,
fácil es perder libertad,
sometidos a comer de los despojos,
todos desean saciar el hambre que no se va,
cazándose unos a otros,
corriendo como bestias que sonríen,
con todo dolor y locura,
felicidad pronunciada,
dólar, peso, yen, libra,
llenas están las bocas,
muertos sus ojos,
reaccionando a la estampida,
uno tras otro en paso lógico contra la raza que se pierde,
van falleciendo por el ideal incansable,
van dejando el rastro de su pobreza,
nunca más será real esta paz,
sólo el mismo delirio que se funda en la desesperación,
contaminación de los mejores,
volviendo a los humildes en carniceros.

Porque todos lo quieren.

Dinero.

Carnicería.  


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