Blog dedicado al espacio de la escritura, a la incisión proscrita del alma y su reconocimiento desesperado.
miércoles, 3 de mayo de 2017
UNA MAÑANA CUANDO ANOCHECIÓ...
Moviéndose veloz el día se disipa,
entre chispas que brincan y se creen todo lo que resuena en las palabras,
una sonrisa se contiene,
sueña con reír, explotar y cambiar,
sumergirse en todas las aortas de la humanidad,
ardua empresa, contando los cuellos que son hermosos y yacen rotos,
no existe cosa como la vergüenza,
es la eterna despedida,
los niños de cada día continúan creciendo,
continúan viviendo...
Todo lo ilegal que siempre deseé ver,
no importan las conversaciones,
una sonrisa que embelese,
todas las tardes diminutas,
en tanto, el sol se despide,
esperando una oportunidad por sobresalir de nuevo,
demasiado tarde entonces,
¿Quién o qué podría hablar con toda defensa?
En coincidencia de libertad y abstracción,
podría ser un crimen idear el amor perfecto,
en pretérito, mientras todas las calles permanecen en silencio,
persiguen sus ilusiones estos rostros desconocidos,
se escapan con sus amantes, dejando deshabitada su casa,
todo puede perderse en instantes de poca importancia,
desvaneciendo las acciones,
meses y necesidades,
nuevas necedades,
quiero decir en voz primera y los ideales en tercera,
narrando el brillo de estas mañanas,
aunque solían ser pesadillas,
solían durar un centenar de sufrimientos,
ahora todo es risa,
es una diversión que no conoce reciproco final,
altura de extrañas circunstancias,
capítulos cerrados,
en espera por gritar su nombre, nacieron y así sea,
así sea...
Brinco imaginario,
mirando los mejores cuerpos usados,
curiosos debates sin moralejas,
es firma de un bromista aburrido,
manejándose abrumado por tanto paro cardíaco,
un sólo instante que todo lo termina,
los huesos pueden repararse,
los sentimientos nunca,
en tanto las panzas se llenan
y los meses mueren descartados,
problemas de identidad,
chocan los dientes,
los días de juventud cuando el mundo solía ser uno,
la vejez nunca fue tan cruel,
una mañana cuando anocheció temprano,
tantas razones cínicas por arrastrar,
tantos sueños por albergar fuera de la almohada,
cuerdas que tocan esta melodía corrupta,
radicales poemas fanáticos,
aceptando el respeto de una sociedad inconclusa,
sus niños sordos comprenden mejor las palabras,
preguntas que son muy grandes,
la suplica continúa siendo la misma...
Es lo mínimo que podría esperarse,
mis manos en rechazo de lo inevitable,
de conocer los pormenores de la medianoche,
en tanto las fiestas jamás desaparezcan,
en tanto todas las estrellas esperan por la ventisca que las despeine,
los niños del mañana continúan cantando,
una y otra vez.
Ilustración: El laudista por Caravaggio.
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