Blog dedicado al espacio de la escritura, a la incisión proscrita del alma y su reconocimiento desesperado.
domingo, 27 de agosto de 2017
GREMLIN
Naciendo deforme,
sin padre o madre,
en deseo por quemar todo lo que en este mundo sea bello,
cristalinos serán los días,
perfectas las noches para matar...
Ojos cuya sed es el fuego,
expandir miseria en una sola carcajada,
Deseo desmedido por destruir,
siendo parte de la humana enfermedad,
explotar en el caos,
donde fue concebida la bestia,
uno en un millón,
sosteniendo el filo en la mano,
dispuesto a enterrar,
rasgar, lacerar,
cortar de tajo,
mirando en lo profundo esos ojos,
bailando alrededor de su fuego,
ardiendo está el mundo,
entre las mandíbulas del horror,
hijo de la destrucción,
hijo de la fantasía torcida.
Tan dulce la nieve,
rápido se esparcirá la sangre,
monstruos corriendo, devorando,
explotando así mismos en el caos,
profundo es el fin,
la noche cuando el silencio murió,
míralo directamente a su rostro,
un monstruo en un millón.
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