Blog dedicado al espacio de la escritura, a la incisión proscrita del alma y su reconocimiento desesperado.
martes, 12 de septiembre de 2017
ALBOR
En lejana etapa,
más de diez, once, doce años,
cuando muchacho,
segunda instancia de mi juventud,
tan fácil se figuraba la vida,
sencillo era el reto por superarla,
realizando mil y un promesas en mi imaginación,
inyectando fantasía y arrojo a mis pensamientos,
siguiendo una ruta de autocompasión,
lastimera forma de actuar,
egoísmo y ufano error,
con todas las noches por delante,
como definitivo espectáculo que jamás termina,
todas las mañanas todavía maravillosas,
los compromisos tan efímeros,
protegido estaba por el cobijo de mayores,
es ahora cuando reflexiono,
entre los recuerdos y estas cavilaciones,
¿Acaso fue tanta la libertad?
Existió un limite,
invisible como cualquier otra linea que no se alcanza a ver,
que no se toca,
que no obtiene sabor,
¿Quién fui a los 17?
¿Quién pretendo ser ahora?
Hoy, el tiempo es un montón de huesos que duelen,
un rostro que se siente extraviado,
un corazón salvaje que sólo desea gritar,
retroceder sobre sus pasos,
encontrar el instante cuando torció el camino.
Sobreviviendo a duras penas,
sin dar atención necesaria,
envolviendo los días con papel que después desecharía,
escribiendo las primeras ramas de una pasión,
sin control entero de mis acciones,
enjaulando los momentos de diversión,
rechazando respirar auténtica vida,
una melodía beoda,
un beso sin tino,
un intento, tres caídas,
el temor siempre presente,
inocencia que se termina,
¡Qué ingenuo!
Fue la vida muy fácil,
distante lucía toda responsabilidad,
alguna que fuese verdad,
lidiando con la frustración,
esta depresión,
el amor,
desatando el egoísmo,
perpetrando un asalto al mundo de los dibujos descoloridos,
demasiadas voces volcadas en una,
voluntad que cae y se levanta,
un sueño iracundo,
realidad de mi vida,
juventud sin éxtasis,
completamente desprendida,
el comienzo de caminar sin rumbo,
deseando un cambio,
deseando con todo romper,
tanta libertad no podía ser verdad,
se trató de un exceso,
sólo eso,
un exceso,
un exceso.
Ilustración: The Perfect Machine por Lance Letscher
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