Llena el salón con tus ilusiones,
caminando con ambas manos,
la vida es real,
es una,
los sueños son demasiados,
se convierten en pesadillas.
Especializa tus intenciones,
trataré de no juzgarte,
rellena los libros con fantasías torcidas,
suma las estrellas con los dedos,
trataré de no malinterpretarte,
los artistas siempre son desesperados,
cazando lo que cualquiera más,
de una voz profunda a otra,
de un ser tan común a otro,
vanidad será siempre igual.
Una casa preciosa,
coloreada a lápiz,
quemándose la atención,
esto mismo mañana dirás,
a los jóvenes que desean obtener la verdad,
pero la única veracidad es,
nadie conoce su rostro,
todos somos plebeyos.
Andrajosos con cerillos,
devoción de las sombras,
los pasillos iluminados,
como mentes de recién egresados,
tanta esperanza que debió perderse,
siente el dolor,
comiendo todos los días
las mismas viejas revelaciones,
ejecutando desde la cabeza,
los pies mueren al último.
Y siempre debiste saberlo,
la historia no miente,
criticando las calificaciones,
sordera completa,
incipiente ceguera,
nadie conoce el espíritu
hasta que extravía su rumbo,
complicado explicarlo en teoremas,
inténtalo, sé que podrás,
aun deseamos mejores cosas.
Es un exceso,
tanto estudio,
una academia completa,
recitando en mantra tu nombre,
el tráfico de memorias,
el sol desaparece,
oriente amanecerá nuevamente,
alcánzame el revólver,
quizá siempre estuvimos bien,
nos equivocamos de academia,
solamente fue un delito menor,
una expedición a los Países Bajos,
lado más salvaje de la civilización,
sean nuestro empirismo en las junglas,
prueba luminosa del vampirismo
de este pensamiento contemporáneo.
Lunáticos de los pupitres,
lunes huyendo hacia viernes,
islote perverso,
sábados a las siete de la mañana,
no logro entender,
abre tus mapas,
un atlas todopoderoso,
amárrate las manos,
virtud sólo tuya,
puedes respirar bajo el agua,
lánzate al estanque.
El espíritu desaparece...
Habremos de comenzar la lucha,
arroja primero tu manual,
lanzaré mi cabeza al fuego,
mientras los días nos arrojen lodo
y las noches desvelen sus intenciones,
no tendremos más destino,
disparando y cortejando,
sea la muerte o literatura,
pura matemática,
si tu mueres o quedo desahuciado,
continuaremos la lucha,
en el salón de clases,
en los pasillos del complejo capital,
una mancha inocente de pintura.

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