Habré olvidado,
las sensaciones,
las ideas,
los sueños ocurridos.
Ayúdame héroe,
nadando en el eco,
con tu armadura de plata,
eres para mi,
la sombra del infante deseo.
Así llegan y se extinguen
estos años de marfil,
primeros en morir,
la visión de todo el color,
arrepentido por no vivir.
Habré olvidado,
los anhelos de escapar
con forma animal,
la sombra del infante deseo.
Así llegan y se extinguen
estos años de marfil,
primeros en morir,
la visión de todo el color,
arrepentido por no vivir.
Habré olvidado,
los anhelos de escapar
con forma animal,
ayúdame sólo una vez,
con tu velocidad de relámpago,
tras la llamarada, tras el ruido,
llanto, erosión, el olvido.
Corazón seguro,
abastecido en la oscuridad,
dominio perdido,
sangrante,
arremetido,
la zozobra de imágenes...
Y parece llegar como una inundación,
desde el suelo hacia el espacio,
me convierto en villano,
inconforme con la vida,
recordando el amanecer opaco,
confortable bajo una luz de resguardo,
porque el destino se convierte
con tu velocidad de relámpago,
tras la llamarada, tras el ruido,
llanto, erosión, el olvido.
Corazón seguro,
abastecido en la oscuridad,
dominio perdido,
sangrante,
arremetido,
la zozobra de imágenes...
Y parece llegar como una inundación,
desde el suelo hacia el espacio,
me convierto en villano,
inconforme con la vida,
recordando el amanecer opaco,
confortable bajo una luz de resguardo,
porque el destino se convierte

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