Blog dedicado al espacio de la escritura, a la incisión proscrita del alma y su reconocimiento desesperado.
jueves, 12 de marzo de 2020
CABALLOS
Si bien es cierto,
hace mucho dejé de respirar,
si bien es falso,
de mi afanosa vida,
jamás dignidad recuperé.
Díganle a los caballos,
directo en su sueño,
hay garantía y otras pieles,
cruzan en sus ojos los días,
sirviéndose de las entrañas,
nunca olvides,
lavar tus manos.
Allá fuera,
a la espesura de los bosques,
no puedo hablar,
óiganme desubicados,
recolectando imposibles,
el futuro es coraje,
romper con el miedo y su ruina,
a punto aun,
por llover tan cerca.
Calculando edad,
en cada uno de los caballos,
allá van, sonriendo cada uno,
disponiendo de sus almas,
allá van,
perdiéndose a lo lejos.
Levita tus manos,
en el espacio sideral,
tocando la cresta de estrellas negras,
luces de la ciudad perdida,
cuánta belleza todavía por surcar,
levita tus manos y comienza,
comienza a rezar,
el futuro todavía no ha muerto,
allá va,
míralo avanzar,
rostro de cáncer,
con una ortiga en cada mano.
Es cierto,
jamás mi vida recuperé,
vive en una postal,
enviada con cariño desde el pasado,
resultó muy cómodo,
antes de la quemar tu juventud,
es cierto,
no creo cambiar,
de parecer,
de piel,
de silencio,
de ser yo mismo.
Son los caballos en este sueño,
promesa que viene y va,
bajo el fulgor naranja del ocaso,
por encima del mar invertido,
tan azul en el color de sus ojos,
van y vienen,
celebrando lo que para mi,
fue una época de olvido,
celebrando lo que para mi,
fueron los traumas de un mundo.
Es tarde para sobrevivir,
acaso lo sabré,
es demasiado esperar,
resucitar desde el polvo,
ensuciar los minutos preciados,
es tarde para rescatar tu nombre,
tal es su distancia,
con lo que hube escrito hace diez años,
lamento no permitirle vivir,
hoy y para siempre,
fueron palabras,
sentimientos,
es tarde y los caballos saben,
es tarde para renegar,
para remordimiento escupir.
Dicen los caballos,
peleamos para subsistir,
más allá de la bruma espesa
y congelada metralla,
recordé mis mejores momentos,
es tarde para arremeter con nostalgia,
ahora, parten los caballos,
prometiendo jamás volver,
mira por encima de tu hombre,
hijo adoptivo de los reclamos,
madre, padre, hermana,
escucha lo que dicen,
sus promesas no son en vano,
comienza un año,
pero los caballos...
...jamás volverán.
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