viernes, 16 de agosto de 2024

ASTOLAT


A ojos que resisten ver,
último rastro de luz mortecina,
atendiendo el espejismo de un palacio blanco,
lejano, cuya silueta es el coloso en la neblina,
la sombra de un árbol, gigantesco,
el espectro rabioso que tanto temo.

Los puntos están marcados,
en el tiempo que tenemos de vida,
un brillo diminuto que arde con fervor,
gritando naces para volver y volver,
a pensar de la avaricia, 
de los golpes de culpa en el pecho,
aquí lo humano es posible,
un todo que escapa del entendimiento,
de la carne, de la sangre y del hueso.

Sucede apenas en un susurro,
la visión lejana de una luna sonriendo,
enalteciendo los pasos, el llanto,
portando la corona del sol, es soberana,
tantas las posibilidades por soñar,
la respuesta a tanta batalla que no acaba,
si este es el instante de la verdad,
si aullar en medio de la noche,
resulta prometido alivio,
el sustento blanco por brillar.

No hay palabra,
razón o juramento para justificar el dolor,
palpable al arrepentimiento,
si acaso inhalar la ceniza es sobrevivir,
existiendo fuera deL mundo,
resulta ser el brillo de mil estrellas
atoradas en medio de los ojos.

En donde hay esperanza,
donde hay hambre y triunfo, tras las horas
nubladas en duda y colérica negación,
el mundo brota en cosechas y pensamientos,
con la espuma contagiosa de la rabia,
besando la lluvia a pesar de las llamas,
envolviendo el corazón como indice a la voluntad,
es camino rugoso,
las paredes más blancas,
la idea convertida en obra humana,
fantasía que lentamente desaparece,
en cuanto el cuerpo respira su última palabra.



Ilustración: Lancelot aproximándose al castillo de Astolat por Gustave Doré

miércoles, 14 de agosto de 2024

VIDA SOÑADA

 

Creo en un mundo de distracciones,
de cocteles gratis que llegan con la fama,
de fotografías prestigiosas bajo la lluvia,
noches de estreno, noches de exceso sin clemencia,
olvidando el motivo de tu nombre,
olvidando que alguna vez exististe.

No puedes negar,
las líneas adversas en tu historia,
comprando el lunes con tu fortuna,
despreciando el martes a mitad de precio,
aprovechando letras de miércoles a jueves,
viernes es consternación,
sábado es la noche más oscura,
el domingo significa resurrección.

Todo límite concebido es angustia,
es olvido, es sumergirse en la periferia,
entre la cordura o el frenesí,
un sueño que iza en lágrimas,
dejando escapar disparos,
contra un amanecer sin promesas,
de ojeras profundas y el jubiloso
despertar entre sombras. 

Atente a tu vida soñada,
colmada con brillo de reflectores,
en tus ojos la esperanza no muere,
cuando la felicidad pende de un hilo,
frágil cual carne y hueso,
y es verdad, la vida secreta en este mundo 
de distracciones haciendo malabares con cuchillos,
ciego y de frente a la verdad,
semejante vida para reír,
semejante arte para sufrir.


AMOR A PRIMERA FIRMA

 

Sigue el juego,
las reglas que ya pagaste,
ríndete a tu próximo deseo,
contando en reversa, 
olvida dignidad, olvida pudores,
viste tus mejores prendas,
mira, el sol sale a la derecha.

Costoso es andar libre por el mundo,
con ojos cerrados y hablando sin nada decir, 
cuando a medianoche aúllan lobos y locos, 
comparando la carne en el aparador,
sólo basta un suspiro,
anhelo infinito por sublevar lo impensable,
el contrato de lo consecutivo,
lluvia de truenos y relámpagos.

Firma con tu nombre,
y obtendrás lo que soñaste,
nueva vida, nuevo comienzo,
camaleónico rostro, 
mil suspiros en labios ajenos.

Libera la oscuridad en este mundo sin igual,
caerás en círculos, 
temiendo el eterno conflicto a preservar, 
en tus alas partidas el manifiesto con fuego
escrito con lágrimas,
sólo una firma,
abre y cierra tu camisa,
deja que llueva, ardiente y torrencial.

Sellado el pacto,
es el silencio lo que perdura,
fuera de toda luz, en el ocaso de la inocencia,
firma y obtendrás,
el secreto mejor guardado del amor,
un guiño, el beso volado entre las paredes,
bajo una fina capa de manta,
el universo se condensa haciéndose diminuto,
nada por exhumar que signifique perdón,
nada por inhumar que valga la redención.


jueves, 1 de agosto de 2024

CORAZÓN DE HIERRO

 

Eres la visión que mancha el lienzo,
de un mundo castigado por las llamas,
eres el cobijo, un refugio,
abrázame, dame aliento,
en medio de la noche más negra.

He borrado el amanecer,
de mi corazón de hierro,
es máquina sedienta,
una mente sin consciencia.

Compláceme con tu cuerpo,
las llamas no surten el ahogo de ayer,
naces en el centro de mi lengua,
y mueres floreciendo en las delicias
de un universo colmado.

Andando ciegos y sangrando de los labios,
con espuelas por patas,
el rumiar solitario de animales tras la bruma,
encuentro carnal que nadie soñó,
una estrella en el párpados de los moribundos.

Ahora, es fácil extraviar el camino,
dame tus extremos con espinas,
dame vida para sepultar,
mía o tuya a la sombra de lo cortado,
con la sangre de tus labios.

Erige la luna en su lugar,
fraguando el intercambio de voces,
en silencio, antes de perecer sin bondad,
demonizando el arte por mano de imbéciles,
rostros sin ojos y cuerpos sin nombre,
un trabajo sin ley, a corazón de hierro forjado. 

De aquí a la putrefacción,
el inmenso vacío de vagar sin destino,
último rasgo de desesperación,
entierro sublime para tus sueños,
imaginando este mundo 
consumido por las llamas.



Ilustración: Gustave Doré

A LOS GRITOS

 

Ay, de esta rabia que regurgita
como pestilencia que no cesa,
en mis ojos, manifiesto de esferas
con luz propia, incandescentes,
iluminando el paso de pies trozados,
en honor a los gritos,
ciegos se queman en el cielo.

Cuan mísera es la existencia,
colmada con envidia,
sazonada con miel en la boca,
siempre el mismo dolor naciendo con el día,
los dejos de un rostro en el suelo,
flotando en charco de sangre.

Este miedo debe morir,
la esencia es futuro, la esperanza es brillo,
el verdadero triunfo a pesar de la tormenta,
compartiendo espacio con una sombra,
cruel y sin nombre,
andando a los gritos en contra de todo.

Cuán seductor es el hechizo
de martirizar la carne,
propia o ajena, mía o tuya,
el frío no conoce de cuerpos o intenciones,
cayendo por mil años,
en este universo de ojos sin párpado.

Este horror no se va de mis sueños,
y la verdad es esta,
sólo la carne pútrida despierta,
en mis dientes las uñas,
caído de la oscuridad en un relámpago,
mi destino en una bola de cristal,
en el fondo de un vaso,
roto al estrellarse contra el suelo.