sábado, 22 de febrero de 2025

A LA INVERSA

 

Amanece la misma luna en el cenit,
en esta vida convertida en festejo,
encaramando puño tras puño
de calientes lágrimas,
la muerte de esa alegría de antaño,
ahora, todo en la memoria
es una caja de paredes frías,
muros grusos de ladrillo gris,
reduciendo el movimiento,
a intenciones que nunca lograrán
salida, expiación, catársis en la verdad.

Ojos que niegan,
asumiendo colores, 
temperaturas a la inversa,
es peligro elegir,
abriendo el pecho lo necesario,
para robarse leve esperanza,
necesitando siempre de la naturaleza,
un castigo en miras de perdurar,
cuál es el destino, entonces,
si lo escrito fue quemado,
si lo dicho es ignorado,
la deuda es con un sueño,
la pena de ir por el mundo vagando.

En la vena fluye un calor,
descompuesto por el nombre último,
estos labios conocen el polvo,
la dureza del viento,
un cercano apocalipsis que nadie canta,
pero duele en las manos,
nacimos para vivir,
a lo que fuese que ataque una espina,
guardando los sentimientos 
para ahogarlos lento, 
tras el amanecer cerrado,
bajo toneladas de un mar oscuro,
en la boca y ojos borrados.




Ilustración: "Las tres nornas enrollando la cuerda del destino" por Arthur Rackham

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