miércoles, 3 de agosto de 2016

ES LA CRUELDAD MI TEATRO...


El mismo problema,
la misma vieja confrontación,
este dolor apestando,
todos y cada uno de los días viviendo una guerra civil,
deslizando una esperanza perdida bajo la lluvia,
esperando una señal que defina diferencia,
un cementerio que sea el nuevo hábitat,
manteniendo la fe de sobrevivir por única nueva ocasión,
no escuchando las quejas,
manteniendo lejos una idea que se aprecia indeseable,
silencio contiguo de abnegación,
sí, se rompe cual pared de asbesto viejo,
llega el limite del control,
no hay manera de liberarse que no sea mediante el ruido,
generaciones perdidas,
generaciones malditas,
generaciones destinadas al fracaso,
generaciones que vienen y van,
efímeras/fugaces/se desvanecen,
"he bebido lo suficiente"
"camino por las calles como cualquier otro"
observando estos errores desde el rostro de bufón,
la verdad siempre es exageración,
las noches siguientes siempre arraigaron un sabor a frustración,
"dormir es para irresponsables y obtusos",
"soy el ego que cega, que enajena, que promete venganza al destino"
"no me importa lo que digan..."

"Simplemente no tengo salida..."

Inútil mantener por siempre la cordura de cristal,
tan ajena de todo conocimiento pordiosero,
si tan sólo las voces siempre fueran amables,
si las gargantas no tuviesen que secarse,
los días transcurrirían pasajeros,
estimables para apartar la sangre de la piel,
no importan las circunstancias, nada puede ser diferente,
no existe otra felicidad que no radique y sufra desde los sueños,
"fornicando en un acantilado"
"pereciendo en un callejón sin luz de farolas"
viene y va el ruido,
siempre es el mismo conflicto,
palabras que gritan su ficción como si fuesen depresivas novelas rusas,
el tiempo condena las dudas,
máquinas que atoran sus procesos de sanación,
una lluvia fría que supure desde el crimen subterráneo,
portento y consideraciones desde una melodía de fractura,
no podría ser más triste la historia,
"quiero una silla  pálida y eléctrica"
"es un sueño solamente..."

"¡Quiero saber cómo controlarme...!"


2 comentarios:

  1. Yo quisiera calmar a mi bestia interior, pero no sé cómo controlarme, sólo me consume y me produce un ardor inexplicable en las tripas. Me molesta esa sensación, me molesta que no sé cómo detenerla ¿Algún consejo?

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    1. Debido que todos poseemos una bestia de esas, sólo que de diferente color y textura, no creo que exista en realidad un remedio que ayude a curar los estragos de su furia en nuestra alma. Pero lo que sí se puede hacer y en bien de ella y de la sanidad mental, es una solitaria y prolongada mediación con uno mismo, en lugar de intentar parar su paso, es en ocasiones, más prudente intentar comprenderla o lo que es lo mismo, entender qué es lo que pasa, por qué nos pasa, rendir el ego un momento y abrazar la humildad de nuestro ser, con toda su belleza y sufrimiento... Colocar el corazón en nuestra mano derecha y entender, que no es aquel instrumento de vida frágil y mudo, sino, un templo que alberga esperanza, resignación y el amor bendito de Dios.
      El tiempo es importante, no es cuestión de negarse a la vida, sino disfrutarla en tanto pasa el tiempo... y aprendes a vivir, porque nunca dejaremos de aprender.

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