lunes, 24 de abril de 2017

DESVELO


Base de lo desconocido por comenzar,
el espacio perfecto para descansar,
se rompen las llaves,
a esta altura podría morir cualquiera,
ahogado,
tiernamente asustado.

Juego del desvelo,
síntomas exteriores,
voces que pretender existir,
movimientos que se rompen,
interiores que se solucionan,
concentración fantasiosa,
puede ser este u otro camino,
cualquiera que requiera gritar,
no regresar por los mismos pasos jamás,
oh, reencuentros con luces,
escribiendo una carta muy extraña...

Campeones de este mundo,
leyendo por diez años las mismas páginas,
revistas o novelas,
uñas cubiertas con tinta,
compartiendo sudor y lágrimas,
este desvelo que contiene sensaciones,
triangulo de texturas y secreciones,
reyes de la colonia,
de este planeta,
un día tan solitario como el anterior,
el sueño empapado manteniendo,
toneladas de pastillas consumiendo.

Así pesan los huesos,
¿Podrías mostrarme?
imaginando una melodía antes de devorar,
en un susurro del viento,
en aquella hogaza de pan que se ha caído,
¿Por qué todo se dedica a un daño nuevo causar?
Este cerebro no responde después de las siete,
¿Importa demasiado?
Las personas no dejan de conocerse,
permiten enamorarse y abrazar esperanza que brille
 igual que una luna muy redonda,
nadie puede conocer un sin igual,
nadie puede ser tan similar.

Quiero terminar con una plática amable,
escuchar el cantar de ruiseñores,
eco de niños que juegan a lo lejos,
cortándome las venas,
asesinando el fantasma de mi vida,
regresando a ese sueño que se difumina tan rápido,
ejecutando los instantes primerizos,
intentando alcanzar ese imposible,
es diversión,
es la definitiva ecuación,
pesa tanto la almohada,
pesan estos párpados...



Ilustración: Paul Delvaux

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