martes, 25 de abril de 2017

EL MES QUE ESPERA, REGRESA Y SE VA (POR SIEMPRE)


Hoy lloverá,
en el eco de estos ocho años perdidos,
en un eterno remolino distinto  de todos los sueños,
sonriendo a pesar del sonido devastado,
aullido que determina el fin de una etapa,
la valentía obtusa,
la muerte, única instancia que no se descarta de la baraja...

Rompiéndose los cristales pálidos en el cielo,
obra mental que no acoge ni rechaza,
vergüenza duradera,
estos días nacen temerosos,
esperando una eternidad confusa,
es veneno,
es la promesa estéril,
el mismo nombre el sufrimiento...

Nadie conoce solución,
se recapitulan los segundos,
vueltos en torceduras,
en gas nervioso,
máscara de los siente minutos,
campo traviesa,
caminata interminable, el sol siempre oculta su sombra,
jugando con las raíces de la luna en un agujero luminoso,
estos son versos de la negrura,
hoy vuelve a flotar este frío detrás del cuello,
en los brazos, en las esperanzas,
en los versos largos como días sin motivo,
un alma que no pretende ser sustancia,
desea volver a soñar con el espacio infantil extinto,
después de estos años sumidos en el ruido,
no parece la misma sinfonía, no son las palabras exactas,
esta vida parece siempre una mentira...

Sólo el ruido que sobrevive,
acecha y sobreviene,
abandonando todo lo que las viejas etapas alguna vez alcanzaron,
un reflejo sobre la superficie que se rompe,
la otra voz y esta línea que llora,
no es cualquier debilidad, son las prendas de un día amarillo,
cortes enumerados de un diagrama vital,
cayendo como piezas rotas de un ajedrez envejecido,
un mundo, tal como nombre de los justos,
aquellos cuyo tiempo se termina...

Esfera azul,
aquella donde nacerá un niño solitario,
arrastrándose esperan sus ansias por el sueño lunar,
ahora parece tan diminuto,
es un niño salvaje,
significante de una esencia superior,
no hay más explicación,
los perros duermen y las polillas se escapan,
la sorpresa puede ser grande,
la esfera se quiebra,
no así los ojos de esta máscara,
las voces electrónicas,
los bebes muertos en todo el mundo,
restos de un susurro...

¿Cuál es el mayor estrago?
estos años que serán diez entonces,
una sonrisa empañada,
matar los recuerdos y supurar el presente,
desde este feliz vacío brindando oportunidades,
quizá y sólo una que le sea vital a un futuro que puede existir de mil maneras,
descartando los motivos,
flotando sin aparente figura,
razones de este movimiento privado,
todo se ha terminado,
despedida en un crepúsculo de un sólo hedor,
estos pasos proyectan sombras,
luz que merece,
luz que se desvanece...

(nada es como antes)
 (sentimientos iguales a la felicidad)
(viene y se va)


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