martes, 20 de marzo de 2018

ACTOR


Edita los momentos preciosos de una vida,
interpretado una y mil figuras,
caracteres majestuosos o decadentes,
sírvete y bebe una copa de vino,
la luz de los días se aleja
 y la noche permanece.

Bajo tus parpados,
en el terso parecer,
tras los restos de una estrofa,
el juego comienza a las siete,
desafiando manteles largos,
los cantos atonales,
un ataque cardíaco,
un cielo y cuatro infiernos,
piedra angular de tu vida.

El gatillo espera,
no lo aprietes todavía,
aderezando alimentos,
verduras que sirvan para cosechar,
el aullido de una bala,
cruzando los caminos,
tarde sexual y la eterna promesa del mañana,
flores sobre el escenario,
pende el abismo de un borde,
vete y camina.
vete y jamás regreses,
no seas tú,
vete y conoce el mundo,
ciudadano, bandolero,
sirviente y amo,
violador, asesino,
jugador, drogadicto,
presidente, guerrillero,
monarca, médico,
abogado y diablo,
hombre pájaro, ángel,
músico e instrumento,
poeta y loco,
humano,
actor.

Abren los reflectores
 y frente a estos ojos amanece,
nadie sabrá nada,
es silencio cuando cruzan los gritos,
bailando con la luna y trasnochando la crucifixión,
bajando escaleras,
descendiendo para maldecir diálogos,
confiándose del prójimo,
hermano de causa,
un sólido comienzo,
redoblando las filosas capas del final.

Sueña,
sueña hermano,
con tus posesiones, autos y alhajas,
esperando por ti,
un alma nueva,
detrás de las sombras,
descansando en tu mente,
sueña hermano,
moviendo tus lámparas en el suelo,
hay dolor de tus entrañas,
despertando en miles de lugares,
extraños como familiares,
serás un destello a través de las nubes,
una inagotable distancia,
una tormenta calmada,
ese disparo,
sueña entonces,
una y otra vez renacerás.

Una línea más,
para desfallecer,
para romper,
escribiendo muchos testamento
como largas cartas, sean milagros,
inolvidable discurso,
el tiempo se vuelve frío,
prometiendo vida eterna,
nada podría ser igual,
seduciendo la inocencia,
hacia los días y momentos
perdidos en el lecho,
derivando hacia un fuego,
sean la furia y los lamentos,
puede ser barata la vida,
para un anciano o infante,
costosas sus vidas para la nación,
adulto, eludiendo su apocalipsis,
es tu voz el ruido de saldo blanco,
alegría de los vulnerados,
agua para sedientos,
cuerpo para fantasías de medianoche,
el temor vivo de morir.

Y el disfraz canta y llora,
ríe flotando a pesar de la gravedad,
un instante vuelto cadáver,
pierde la cordura,
un don encarecido de vieja factura,
forastero y conocido,
viajero y enemigo,
eres tú quien posee demasiados nombres,
existiendo en el caos,
preciosos momentos de una vida,
luminosos y desvanecidos,
es esta una tremenda casualidad,
la noche parece nunca terminar.



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