Perdiendo la vista por observar demasiado,
fuera de la ventana,
graniza en las calles, en los parques,
meditando acerca de lo que el final significa,
sin otra cosa por hacer,
sin lugar más espiritual a dónde ir.
Ve afuera,
mantente vagando,
cambiando de contraseñas,
nada detenga tu tránsito,
ni siquiera unos bolsillos vacíos,
nada detenga tu tránsito,
ni siquiera unos bolsillos vacíos,
agujeros negros en la tierra,
suspirando del polen de los vicios,
bebiendo de la fuente de la diversión.
Dinero rompe corazones,
sin licencia ni emoción,
todos poseen demasiado,
nadie comprende la sumisión.
Esta ciudad es tu cuerpo,
corre a través de sus venas,
tuyas en la pobreza,
transfigurando la claustrofobia,
corre sin perder tiempo,
llueve y nada vuelve a ser igual,
estirando los huesos,
creciendo en barba y pelo,
quedándote finalmente ciego,
afianzando todas las deudas del pasado.
Si hoy eres joven,
no tardes en disfrutar lo que te gusta,
Bailar alrededor de los muros,
agitando tu cabeza hasta derribarlos,
sin gastar lo que no tienes,
todo lo que la sociedad espera de ti,
aspirando una nueva emoción,
los instantes de tu vida que duran para siempre.
Maravillosa fortuna,
enamorándose unos de los otros,
en un sueño húmeno que no pueden costear,
siempre cambiando de parecer,
toma el tiempo,
transforma tu rostro en un reloj,
nunca volverás a ser tan cruel.
Dinero rompe corazones,
para sus amantes,
saciándose por un día,
hambrientos de por vida.
Una moneda para los reemplazos,
un instante para estallar la locura.
Imagen: Jason Decaires Taylor
Maravillosa fortuna,
enamorándose unos de los otros,
en un sueño húmeno que no pueden costear,
siempre cambiando de parecer,
toma el tiempo,
transforma tu rostro en un reloj,
nunca volverás a ser tan cruel.
Dinero rompe corazones,
para sus amantes,
saciándose por un día,
hambrientos de por vida.
Una moneda para los reemplazos,
un instante para estallar la locura.
Imagen: Jason Decaires Taylor

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