jueves, 1 de marzo de 2018

UN OJO ABIERTO, UN OJO CERRADO


Cayendo en tradición,
fallando una como tantas veces,
toda esta desmejorada tentación,
colisionando una vez más,
en el corazón,
en deseos que no son ajenos,
no existe queja en los medios,
uno, dos, tres,
mártires de los atardeceres,
ahí viene,
éxtasis en la represión.

Tal como se mecen las campanas,
niños encuentran dirección errada,
polarizando una vida ficticia,
un momento de inminente soledad,
una sustancia similar al paraíso,
una conexión directa a la esencia del universo,
centro de todos los males,
principal motivo de erradicación.

Todos los crímenes pertenecen al olvido,
debajo de los escombros de estas palabras,
reflexionando tras la mirada que jamás cesa,
transmitiendo en cientos de mentes a la vez,
fallando para perdurar,
perdurar a través de la fuerza,
fuerza como engaño,
engaño como incienso de una ceremonia salvaje,
permaneciendo oculta bajo el parpado cerrado.

Este día parece tan real,
su amanecer y ocaso más allá,
silencio, corte, la red y otras mentiras,
reescribiendo el destino de la humanidad,
ayer cruzó un encabezado,
hoy se dibuja distinto,
una pildora para adelantar el tiempo,
una caricia para romper la rutina,
y la vida se desvanece,
siempre hacia otro lugar,
arrastrándose muy despacio,
se desvanece.

Iguales serán todos los días,
existiendo en un mundo de fantasía,
donde la vida sólo es un sueño del futuro,
el presente es negado por el ser humano,
detonando el horror,
semillas de toda destrucción,
la bota apretando el cuello,
la cabeza aplastando,
careciendo de opción,
la matanza dura un instante,
fugando la memoria,
cuando todos mueren.

No es un sueño,
sino una pelea continua,
sin reposo o refugio,
hambre de una mente borrada,
sin pasado,
sin historia,
diario escapar aterrado.


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