Silencioso fulgor, corazón
afrontado la reacción del ruido,
en el cielo nocturno, las centellas hablan,
disfrutando de su decepción,
encontrando remedio,
angustia de un solo momento.
Collar de las furias,
un cielo nublado,
notándose distinto
o tan igual como siempre,
y sea ese “siempre”,
sustancia que cotice al ser amado.
Oh corazón, oh amor,
un delirio,
eso significa el amor,
concreto para nunca sacrificar,
es maravillosa redención,
transcurriendo como el tiempo,
flotando inerte sobre la nada,
flotando inerte sobre la nada,
estos años no resultaron en duda,
sino una sarcástica aventura.
Libertad a pesar del encierro,
apreciada en tres suspiros,
a pesar del verano llega el invierno,
un extraño indicio, el latido.
La flama afirma la línea,
invitando al incauto a cruzar,
un instante disfrazado de realidad,
rompiéndose en la mirada,
lágrimas que no supuran otras lágrimas.
Desapareciendo hasta negarse,
en el fondo del tiempo, amor, devoción,
Sólo el espíritu conoce el fin,
de todo lo transcurrido,
pero el fin sólo son tres letras.
de todo lo transcurrido,
pero el fin sólo son tres letras.
Para enamorarse,
basta un segundo,
vivir el amor,
supera los alcances de la muerte,
surge un deseo a través de los poros en la piel,
incitando a suspirar por encima de la crueldad,
la eternidad no bastará.
Si el amor no soñase,
las palabras no contendrían sentido.
Si el amor no sufriera,
qué sería del dolor sin él.

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