miércoles, 4 de abril de 2018

COMEDIANTE


Llegando sin miedo,
aterrizando sobre el aeropuerto 2003,
maletas con armas y sustancias,
un embarazo de riesgo,
se resbalan por el amor de mis parpados,
es un juego de apuestas constante,
mi vida frente a la pantalla,
a través del detector de metales,
soy joyero de tristezas,
viajando por tierra en ambulancia,
cantando viejos sones familiares,
viviendo asustado hasta la médula.

Tal vez cambie en tanto los días se deshojan,
tal vez no,
nunca no puede significar para siempre,
sólo negativa sagaz,
cosiendo corazones con hilo castaño,
todas las camas permanecen en llamas,
exponiendo los huesos en noches de hoguera,
yéndose todas las motivaciones,
los sonidos en el intestino,
monedero de los ricos,
robando almas,
robándose letra tras letra,
soy el flujo de efectivo,
una gastada canción de amor.

Pídeme la hora,
narraré mis andanzas,
comediante,
mi vida no es un paseo sobre laureles,
trafico con la felicidad,
los pecados del futuro,
flotando encima del imaginario de la humanidad,
abre tus ojos,
este ya no es tu tiempo,
es nutrido espacio,
exterior donde respirar es imposible.

El mundo gira sobre su propio eje,
la vista no es inferior,
hazte cargo de las pesadillas,
las ondas en el aire,
la riqueza material no es suficiente,
nunca lo fue.

Maestro del éxtasis,
contrae los nueve puntos,
cardinales cuando apaguen las pantallas,
nadie podría estar más loco,
nadie podría confiar en volver a intentar,
una y mil locuras nuevas,
la vida se trata de morir,
explotando todas las noches,
enterrándote un cuchillo en el estómago,
saltando desde un puente,
por la ventana del banco,
robándote miles de almas,
intercambiando el ruido por nuevas sensaciones,
brinca entonces y baila sobre el concreto,
una tumba de asfalto para todos,
todos en mi bolsillo,
bolsillo agujerado.

Escribiré una carta,
cantada en mi bello funeral,
una última balada,
aterrizo en Ámsterdam 1999,
todavía faltan muchos versos por trasladar,
usando fuente de otra caridad,
mírame a los ojos,
mírate en el espejo,
mírate perder,
oh, siempre se trata del amor,
presentándose para bullicio ocasionar,
es la suerte del comediante,
No es artista o cantante…

Electrodos por este camino,
en el cerebro.

Una copia de esta receta,
pastillas para incursionar dentro del frasco,
eres comediante, llevas el negocio a cuestas,
garabatos en el aire vacío,
los mejores chistes,
respirando de la inhumación,
todos los demás no pueden comprender,
significante soledad tan llena de seda,
una caja por otra,
intercambia todo lo que tengas por vivir,
disfrutando de la bebida,
de los placeres y otros métodos de alcurnia,
rodando cuesta abajo,
pañuelo con rostro de tapete,
dispersando lentamente el dolor,
un poder distinto,
hermanos de conflicto,
hermanas de fantasías,
mi sueño para continuar,
nunca es suficiente,
valores agregados, 
inútiles hasta las rodillas,
vestimenta comprometida,
son los instantes perdidos de interés,
aún si los gritos jamás se extinguieran,
una casa no es pertenencia,
los juegos pierden cuando bebes demasiado,
aun aquellos donde te juegas la jodida vida.

Córtame el aire,
revela un momento importante,
somero e infame para siempre descansar,
ante el brillo de todas las pantallas,
y si hoy muero…

Mañana sobre qué escribiré.

Mañana sobre qué me reiré...




Ilustración: Pablo Picasso

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