Por hoy,
lo que busco,
encontrarlo refiera una hazaña,
escribiendo a través del camino,
escribir es el camino,
donde exista un sol inclemente y mudo,
miles de rocas y polvo que levanta el viento,
instalando mi corazón en el centro de un rosario,
no es centro de meditación,
no es oportunidad para divagar,
es movimiento,
sobre cuatro ruedas, delante y detrás de estas,
andando por el camino árido y expectante,
andando por el camino árido y expectante,
sobre mis pies,
tan cansados conforme avanza la edad,
despertando de un sueño,
abruptamente,
con temor y desconcierto,
confundido entre las ondas,
formándose en el agua debido a una irrupción,
ajena a la melodía propia de la naturaleza,
la naturaleza profiere su propio ruido,
más allá de todos los pesados murmullos,
despertando a la intemperie,
no hay cobijo, no hay velo,
sólo un rostro inclemente,
involuntario, ciego, sordo, transparente,
una vejación continúa,
girando sobre su propio eje.
Mirando el horizonte desde el interior,
de mí mismo,
de la campiña imaginaria,
de la ciudadela contaminada,
de la ciudadela contaminada,
sintiendo mucho miedo y asco,
transformando mi vida en un objeto anticuado,
de valor, de emoción, de juventud, de vitalidad carente,
años cuando hube interrumpido el canto de la pluma,
detenido la lucha infinita de mis dedos por las letras,
vivo y sueño con la esperanza como una soga sobre el cuello,
y hoy lo sé, lo repito como una oración, como mantra,
nunca será demasiado tarde,
nunca será demasiado tarde,
nunca suceden las salidas en falso,
cuestionando,
soportando la furia,
propia o ajena,
propia o ajena,
no importa, de todas formas,
hierve mi sangre,
hierve mi sangre,
es circunstancia de renuncia,
dialogando con los números,
hipnotizados en presunta clemencia,
de sus vidas y el deber impuesto,
nadie decide por sí mismo,
ni siquiera yo,
reflexiono atrapado en
una interminable queja,
los recuerdos son demasiado fuertes,
vívidos,
volcados sobre sus lápidas,
el futuro es demasiado lento,
el pasado es sinónimo de fallecimiento,
no puedo moverme,
truenan mis huesos.
Hoy,
esta mañana,
liberé mi ánimo a la poesía,
tranquilizando mi estupor,
aliviando lo imposible,
publicando lo que fuese mío,
hoy en corazón del rechazo,
en el Todo,
hoy en corazón del rechazo,
en el Todo,
quizá no sea demasiado estrépito,
quizá la vida conste de fugaces momentos.
Hoy,
consagro mi vida entera a lo que soy,
a un corazón irremediable,
hacia donde jamás he ido en cuerpo,
donde antes hube estado y perdido,
hacia donde jamás he ido en cuerpo,
donde antes hube estado y perdido,
como un ánima, como un pensamiento,
acompañado por las letras y sus dichos,
compuesto por señales y variaciones,
acompañado por las letras y sus dichos,
compuesto por señales y variaciones,
como la distracción definitiva,

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