¿A dónde te vas juventud?
Despojas de tu aliento a los niños,
Hoy, todos se han ido
¿Dónde están?
Cruzando por la calle cuando el matiz del día se decolora
Sonidos diferentes, mezclándose hasta desaparecer,
Contando los huesos rotos, los rostros
Cosas que nunca cambian como palabras idas con el viento
Polvo y racimos florales tan largos
Naturaleza extinta, diseñada como arte modernista
papeles cubriendo salidas en falso
puntas de lapiceros
tinta negra, azul y roja
escribiendo sobre plástico con azúcar
alcohol, fiesta y sexo
Basura en el suelo, nupcias de los fallecidos
Caminas por la playa y el mar borra tus huellas
Lóbrego de noche, abrazas una ola negra y fresca
blanca como cristal cuando amanece
Todas las risas, todos los llantos
La distancia de kilómetros divididos por capaz del sol
Reflejando el inminente ocaso que alcanzas con la edad
Vida, no te vayas
Te suplico de rodillas
caen los días a velocidad de rayo
chocando contra el suelo, bajo tierra, levantando sus manos
al cielo
Deslizándose la tersa factura de una piel bañada por
el intermitente canto
de las estrellas
Me los arrancan de las manos
Con tal fuerza descomunal como
Intento aferrarme,
volviéndose imposible
como un sueño roto
como quejas por miles
Largas notas que no comprenden el fin
Vagando entre el filo delincuente de las emociones
Encontradas y luchando unas con otras
Hierve la sangre cuando los ojos perecen
Ante la desilusión,
no quedan ciegos
Sólo los oídos se vuelven sordos
Si alguna vez la vida fue tan dócil como la idea
de las nubes que
surcan el coloso cielo
Si alguna vez la esperanza vistió el traje de los
Inmortales, miles de
carcajadas soltó
Una vez, cuando los 17 años hube alcanzado
Cuando los 21 asomaron y rápido escaparon
26 o 27 seguidos por locos impulsos
Recordando 23 o 24 y aquellos trasnochados excesos
Diversión y rabia, irresponsables como la acción que evade
Sus consecuencias
Los bailes, el afán azaroso
Pasión fluyendo como la poesía se destila por los poros
Como lágrimas por los ojos
Sangre por la boca después de un golpe fatal
Los días sonríen a la certeza
Manteniendo fulminante adrenalina
todos los movimientos dislocados
Compartiendo el miedo, la duda
Jamás juventud sometida a la excusa.
Aquí no es allá
Es aspiración
Tela gastada y constelaciones disipándose
Bordeando los límites de una perdida ciudad
gritando su desesperación
Tolerando la propia amistad como tenue amenaza
Llamas despedidas directamente del infierno
lavando la consciencia
Mintiendo, matando, sobreviviendo
Todos los días cuando en los bolsillos yacen
las migajas de lo que
comieron los demás
Fantasmas imberbes, fantasmas de evasión
Migajas de un cálido rayo de sol insuficiente
Es así lo que figura dentro de la cabeza
Agujeros negros nacidos de la enfermedad
Del arribo de la crisis,
Cuando tenías 18
Cuando dejaste atrás los 25
Regresando bajo el cobijo del cielo nublado
último lugar, última oportunidad
absorbiendo suspiros como las esponjas beben lagañas
beben estiércol,
beben sufrimiento, ruido y entrañas
los surcos embarrados del sudor fétido,
nacimos para perdurar
llorando lo que aún no conocemos
las pérdidas irreparables
llevándose lo que soñamos
una muerte desde las alturas, fría
aunque placentera
emanando desde lo acaecido
levantando la mirada
derritiéndose hasta perecer y nacer y soñar y sentir horror
las horas son la locura son un estallido
son la única verdad
en la infancia
eternas como la inmensidad de la vida en sí
incomprensible, un vacío diáfano donde nadar
ahogando los huesos, apenas sobresalen
cuando el cuerpo desaparece y somos otro
otro que no se reconoce frente al espejo infeliz
aun más triste cuando despiertas y resulta ser un mundo
una montaña una lejanía un imposible un irremediable
saber convertida la adoración en una mancha trágica
voces en la mano, tras el destello peligroso de la pantalla
rodando en descenso por la frustración de mierda
titubeando, sin alcanzar nada en la oscuridad
tan pegajosa es la sangre en el papel
tratando de volver a vivir
oportunidades por cientos e incalculables
resistiendo el influjo
cautivo de la infinita incertidumbre
una risa del interior
respirando hasta supurar
apatía de los últimos días.

Y lo bueno, dónde queda.
ResponderBorrarYa no somos el ayer, pero seguimos teniendo el aroma inconfundible de nuestra esencia, única e irrepetible, tu pasión desbordada que no se limita por el tiempo y se retroalimenta del gusto de ser tu mismo.