lunes, 21 de enero de 2019

FUENTE DE LA IGNORANCIA


Allanando sus propios bienes,
el sol observa y luego desciende,
soñando con una pradera tan amplia,
desciende el fuego en el agua,
en el agua de la fortuna.

Cuerpos sin motivación,
bebiéndose un respiro definitivo,
escarbando para descubrir un cadáver,
la tierra es amiga.

Hállese sabiduría en otro lado,
labor de los males,
liberando el costo,
pronunciándose como un rito peligroso,
el precio es demasiado alto.

Existe un momento para nacer,
viviendo y equivocándose mientras tanto,
la materia sucumbe a su autodestrucción,
nombrándolo "necesidad",
preciosa rapiña.

Los minutos vuelven en horas,
manos frías y cabezas húmedas,
desafiando a la muerte,
cuchillo volando por el aire,
ojos cortados en primer instante,
como si las montañas fuesen diminutas,
cae ocaso y nadie lo menciona.

Y sucede tan rápido,
pretendiendo valor,
bajo las puertas del cielo,
pura oscuridad,
nadie parece arrepentido,
nadie parece perdido,
son días de dicha y gozo.

Deseo impedido en el valle,
bajo su lluvia,
provocando erupción de algarabía,
todo lo trastorna,
frágil y ligera,
vida,
sometida a la necedad.

Fuente de la riqueza,
soñando con todo lo que deseas,
concediendo favores,
sin consecuencias aparentes,
otorgando el miedo más grande de todos.

Fuente de la alegría,
crimen "contra natura",
profanando la corriente,
su voz no volverá a ser callada,
en tumba de nuevos inocentes,
ahogados en su ambición,
a su luz muertes en centena,
nadie más a quien culpar.


miércoles, 16 de enero de 2019

GRÍTAME


Grítame.

Directo en los sueños.

Tan manchados de sangre,
oscura como el cielo de noche.

Voz del pasado,
lentamente se apaga,
como la llamarada crucial,
llueve, lágrimas negras.

Grítame.

Miradas de terror,
húmedas en el espacio perdidas,
expectantes por solucionar su nada,
estos ojos parecen enfermedades,
abre esta carne,
succiona fuera el espíritu,
grítame hasta ensordecerme.
vale tanto la vida como centímetros
 jamás recorridos.

Grítame.

Inmersos en la sombra,
donde el silencio es uno con
 la consciencia,
expectantes por el futuro,
un destino opuesto que nunca se detiene,
no es fatal,
no es suplicio,
es cruda verdad.

Y dame una habitación llena con flores,
una ciudad que no sea de piedra,
luna contigua de esperanza,
una memoria que nunca se pierda,
esta voz para jamás callar.

Todos los días son maravillosos,
concluyendo en desastre,
no es un lamento,
sólo el trabajo diario,
arrojando la carroña
 fuera de la tumba,
escribiendo un nuevo testamento,
embarneciendo las emociones,
rotas como cristal.

Cuando estemos desnudos,
contemplando la aurora fría,
cada despertar muertos,
sufriendo por el mismo presente,
devolviendo la cabeza defectuosa,
distraídos.

Grítame.

Lentamente nos quemamos,
desafanándonos de la mortalidad,
golpe tras golpe,
caídas tras otra,
gemelos malvados,
lado perverso de las ilusiones.

Grítame.

Antes que se apague el sol,
fuera de la realidad,
dentro de las venas,
entero es el sufrimiento,
alucinación bajo contrato,
en tus labios y serán colmillos,
devorándose a sí mismos,
terminando el pasillo,
dando vuelta.

Un circulo sin cerrar,
susurro de la imitación.

Regreso a la noche.

[todo parece un extravío]


Grítame.


viernes, 11 de enero de 2019

A.A. PARA ANTONIN ARTAUD


Ademanes tan inútiles,
a la una crece oscuridad,
a las dos, los huesos son nuestros,
a las tres, la música de las flores,
a la luz de la luna, chorrean
su venenos las serpientes,
termina la función,
el teatro murió.

Existe buena y mala poesía,
existe la indiferencia,
ánimos de inmensa pantomima,
ánimos que se vuelven en intención,
son estelas en el mar infinito de ceniza,
chocan como un golpe en tu cara,
y hay cortadas y sangre, y manchas y lágrimas,
el filo es siempre lo mismo.

Aquí se fotografía la carne,
un beso que despide el ardor otoñal,
dolor para que sonrían en su coliseo,
y parece que afuera está lloviendo,
son los ademanes que gritan
y nada se escucha,
porque afuera todo es el ruido 
de los caballos cayéndose.

El abismo contempla desde su boca,
mira para igualar en mentiras y fuego,
obedeciendo la noche en amor y entraña,
aullas por mínima atención de alcoba,
miserable cuerpo envenenado con indiferencia,
propia y ajena.

Fácil es participar en una revuelta,
fácil escaparse de la tormenta,
rechazando la ilusión material,
negando ser un daño más,
diferente a todos,
puedes, quieres o podrías.

Las mañanas se hicieron para despertar,
en tanto la producción permanezca sin parar,
días concluyen con amargura,
en su parecer, porvenir,
existen finales que dibujan sonrisas.

El engaño proviene del interior,
labor artística,
Enfrascada como un pez de ojos invertidos,
recordando lo que nunca se poseyó,
esperando sofocarse,
sin aire, sin agua, sin fuego,
Parece una maniobra distinta,
inocente resguardándose en el refugio de penumbras,
es causa perdida,
un intento regodeado por el fracaso,
vil, desalmado, inhumano, actuado.

¿Por qué estas manos no muestran más?
¿Por qué esta mente no respeta este corazón?
¿Por qué no habría de ser cruel  en la misma situación?

La desesperación no se va.

Viviendo para encontrarse culpable por toda su inspiración,
protegiendo la pureza tal como debería ser,
ingenuidad que no permite ver lo que es real.

Hoy no existe tal cosa ni nada.


jueves, 10 de enero de 2019

BAJO LAS PIEDRAS


I.


Padre,
responde mis preguntas,
llévame de regreso,
a todos los instantes de felicidad,
esta noche, en este momento
 sobre mi piel, bajo el peso
 de los parpados,
la vida no es un sueño...

Padre,
no tengo intención de desaparecer,
pero no creo que logres verme,
soy el único aquí,
en la carpa roída de este circo,
es la vida y consecuencias,
en cada una de tus palabras,
son el resultado de tu enfermedad,
la última raíz en el jardín.

Perdona la esperanza,
concede persecución para los pecados,
olvida el pasado,
perdonen a su padre,
responsable de toda la extinción,
haría cualquier cosa por ti,
por ustedes.


II.


Llévate lo último de tu rastro,
un cadáver con sabor a pan horneado,
huesos luchando por escapar,
hacia la tierra donde brille más el sol.

Encuentra tu camino,
aquel donde flote el agua,
donde hablen contigo las flores,
bajo la mirada del cielo,
bajo el torrente sanguíneo del universo,
cruzando nuevas ciudades,
todas ellas iluminadas y sacramentales,
reconoce tu rostro en el pan que devoras.

Hoy impera el silencio,
testigo unánime de tus temores,
nuestra manera de contagiar,
definitivos suspiros,
no hay más futuro,
no hay otro castigo,
reconoce la dulzura en ti,
cadáver.

Lluvia en primavera,
bendita sombra la que arraiga a los muertos,
la mirada es sólo un instante diminuto,
volviéndose diferente,
eres voz del huracán,
luz fantasmal,
el motivo de la lluvia,
cadena humana.

Los milagros imposibles son,
manejándote en la orilla del mundo,
habrá quien te confunda con la tormenta.

Reconoce la sangre de tu padre en ti.


III.


Naciste y es todo lo que importa,
es así como se escriben los poemas,
discutiendo una verdad diferente,
apuntando un arma hacia tu corazón,
palabras que vienen y se respiran,
soñando y padeciendo.

Padre,
eres milagro de la vida,
manteniendo toda la oscuridad
 dentro de tu nariz,
ardiendo en el último ápice de realidad,
muéstrame el sol naciente en tu jardín de roca,
permaneciendo en vela toda la noche,
del tiempo se vuelve siempre una mentira.

Para siempre,
es demasiado largo,
sin remedio,
los momentos inquebrantables
 se cuestionan,
se extinguen las horas,
decisiones por cumplir,
quedándote atrás,
sordo y permaneciendo ciego,
naturaleza de la necedad,
abrazando la nostalgia,
misma que te concibió
 como su secreto mejor guardado.

Suspirando las fallas,
gritando alegrías,
un rotundo engaño,
majestuoso en su entendimiento,
reciproco de embarnecida violencia
 y colores dorado, sacro, perdido.

Padre,
sólo tu puedes alejar a los demonios,
enterrar el miedo,
darnos a todos el mismo nombre,
en una sola promesa,
¿Puedes escucharme?

Alguna vez,
coloreaste los días,
antes del arrepentimiento,
antes de la vergüenza,
antes de sentir tu juventud fugada,
alguna vez,
en otra vida, otra realidad,
otras preguntas, otro tiempo,
un presente volando en tanto dormido
 yacías frente a un acogedor fuego,
desperdiciando el más grande momento,
luz de esta vida y amor santo,
fácil es distraerse,
fácil decir por siempre: fallé

Complicado es mantener la vela despierta,
como saeta, esta vida es sólo una,
Padre,
rememoro nuestros momentos,
duele tanto,
creí que durarían más,
los tesoros fueron enterrados,
en arenas blancas de la eternidad,
en el recuerdo solemne del futuro,
bajo las piedras descoloridas de un sueño,
parece lo último,
ahora lucimos tan cansados,
amanece y es tanta la desidia,
milagros taciturnos,
resbalan lágrimas,
el tiempo yace en silencio.

Midiendo la vida con ambos parpados cerrados,
derrotando al enemigo,
cualquier cosa sucede.

Midiendo la vida con los dedos congelados,
azules como la piel del hielo,
las horas pasan sin avisar,
se largan y no prometen volver.

Midiendo la vida a tientas,
el miedo es la naturaleza perdida,
tras el horizonte muere incandescente el sol.

Midiendo los sentimientos del alma,
resulta un tema especial
siempre obtienes lo que das.




Ilustración: Max Ernst

martes, 8 de enero de 2019

NO HAY NADA SAGRADO


En un complejo meditabundo,
distraído,
nombre de un corporativo,
un viaje al espacio exterior,
resonancia litúrgica del interior,
una, dos reflexiones,
por encima de los mares,
bajo una nube eterna en el cielo.

Es fuente de alegría el trabajo,
una satisfacción incesante,
intuyendo desde la sangre el peligro,
con ideas retorcidas por horas,
devorándose unas a otras,
como las tripas bajo el estómago,
silbando la perdida de cordura.

Comenzando de nuevo,
con esta memoria en blanco,
sin preguntar señas o nombres,
sólo comenzando de nuevo.

Bebiendo de la misma jarra que los demás,
comiendo del pastel más dulce,
contactando mediante sueños al reparador del cable,
ilusiones satisfactorias a las dos de la mañana,
un fin de semana más,
viejo y aburrido,
partiendo de los recuerdos,
negando por siempre la nostalgia.

Nada parece suficiente,
principalmente los errores,
ortográficos o letales,
comenzando todo otra vez,
repitiendo los momentos,
oportunidad de salvación,
no hay desdicha,
sólo desacuerdos.

Afuera en la lluvia,
el auto parece dormir
frente a la pantalla
maniquíes teniendo relaciones,
las demandas son normales,
las respuestas irreales,
también.

Querer, desear, necesitar,
No son lo mismo,
jamás, jamás, jamás,
perdiendo el control,
es tentación,
manejándose tras los ojos del mar,
el sexo lo es todo,
un pasado tan limpio,
presente con tanto miedo.

Los muros son demasiado altos,
cayéndose en nombre de la matanza,
esperanza dominando piel desnuda,
los papeles, las pantallas, la etiqueta,
el negocio, las facturas, el fin del mundo.

Momentos íntimos dominantes en el ser,
Encontrándose meditando las horas muertas,
partidos a la mitad,
paseándose afuera de los hogares,
de mayestático diseño,
acostándose con la confusión,
hablando de mortalidad, dolencias,
otros sueños, algunos muy caros,
algunos más gritando,
ahogándose todos los días...

... lentamente,
con sílabas rotas,
ocasos que se acaban,
perezosos,
permaneciendo despiertos
 una fea eternidad,
deseosos,
necesitados,
desvaneciéndote.

los que no creen, desprecian.



Ilustración por Hans Arnold

lunes, 7 de enero de 2019

BALADA DE LOS AMANTES DEL SOLSTICIO


Dime quién soy,
en este mundo excluyente,
bailando hasta desmayarnos,
libera tu aliento,
sobre la piel en mi rostro,
somos humo,
somos sangre.

Escribo para imaginarte,
concebirte tan desnuda,
en el mismo sueño una y otra vez,
recostada sobre las sábanas de tus nubes,
los caminos son tersos,
como descenso de una montaña nevada,
nadie conoce tu nombre,
repite en tu voz callada,
tu nombre,
es el mío.

Entre nosotros no hay banalidad
o distinto son,
sólo motivación en un cuarto oscuro,
bajo el párpado del sol de medianoche,
tantas las noches,
en el toque cálido de tu mano,
un llamado sin testigos,
desde el sueño meditabundo,
en un mundo que saluda sin manos,
sin rostro y con la lengua de fuera,
mi mundo sin nombre,
es la razón y por única ocasión,
dime quién soy,
no logro ver.

Somos la burbuja,
viajando impasibles por el aire,
como plumas caídas,
calientes y desconociendo el cielo,
ojos de las aves negras,
cuando el sol quema en su lengua fría,
muéstrame el camino,
nuevas razones para vivir.

El color de las estaciones,
se han ido sin disculpas,
ilusión de la rota inocencia,
lunes, martes,
las estrellas,
miércoles, jueves,
pasos agigantados,
viernes, sábado,
concluyendo en una explosión,
domingo,
rumiando en el borde de los tesoros.

El mundo pertenece a la carne,
lo somos,
besándonos los labios,
partiendo a la tierra de nunca jamás,
acariciándonos el cuerpo,
degustando los huesos
deseando todo por siempre,
perdiendo la cordura tras las sombras
 pálido color en sus puertas.

En el silencio,
observa el lugar de lo que fue,
un amigo nuevo y otro en el olvido,
balance desigual,
increíble de ser,
de convertirse natural como el habla,
vista, escucha y tacto,
entre nosotros no hay impedimentos,
somos culpables,
por someter y dominar el espíritu,
tantas veces repetidas,
buscándonos latido tras latido,
un largo beso de tantos,
dime ahora,
quien soy.

Simulando que escuchamos,
somos la mente.

Abandonando lo que fuimos.


sábado, 5 de enero de 2019

2019


Desapareceré.
El futuro es progreso.
Sueños rotos de un héroe olvidado.
Una vida.
Una vejez.

Siguiendo el rastro,
círculos incompletos,
adquiriendo otra verdad,
anestesia general.

Desapareceré.
Dejando un vacío.
¿A dónde vas?
La tierra continúa su movimiento.
¿A dónde fuiste?

Autoestima de cagada,
corazón seco,
juventud estirándose,
resistiendo hasta el último suspiro,
a morir condenada,
eres el tapete,
el suelo,
ahí respiras y te alimentan,
con escupitajos y patadas.

Rechacen las luces,
oídos sordos y lengua muda,
moviéndose alocadamente bajo el sol
durmiendo todo el día,
soñando con otra realidad,
donde no seas un perdedor,
lastimándote para existir.

El futuro es hoy.
Una vida normal.
Disponiendo su nombre en compromiso.
Un discurso distinto mañana.

El futuro es hoy,
alcanzándonos los tobillos,
pasos gigantes,
desapareciendo,
respirando y cortándose las uñas,
contando las monedas,
desapareciendo.

Los gorriones se van,
el amanecer se ha secado,
lo que todos esperamos,
un futuro tan esperanzado.

Ahora somos alacranes,
matando a otros,
no es placer,
es la misma triste emoción,
pueril y descontrolada,
bajo el cielo azul,
los días brillantes hace mucho
 se fueron.

Sin que nadie rechace,
es propia esta despedida,
el futuro fue una corcholata perdida,
el pasado al hacerse presente
 es una expectativa desestimada,
y se va.
Se va.