miércoles, 16 de enero de 2019

GRÍTAME


Grítame.

Directo en los sueños.

Tan manchados de sangre,
oscura como el cielo de noche.

Voz del pasado,
lentamente se apaga,
como la llamarada crucial,
llueve, lágrimas negras.

Grítame.

Miradas de terror,
húmedas en el espacio perdidas,
expectantes por solucionar su nada,
estos ojos parecen enfermedades,
abre esta carne,
succiona fuera el espíritu,
grítame hasta ensordecerme.
vale tanto la vida como centímetros
 jamás recorridos.

Grítame.

Inmersos en la sombra,
donde el silencio es uno con
 la consciencia,
expectantes por el futuro,
un destino opuesto que nunca se detiene,
no es fatal,
no es suplicio,
es cruda verdad.

Y dame una habitación llena con flores,
una ciudad que no sea de piedra,
luna contigua de esperanza,
una memoria que nunca se pierda,
esta voz para jamás callar.

Todos los días son maravillosos,
concluyendo en desastre,
no es un lamento,
sólo el trabajo diario,
arrojando la carroña
 fuera de la tumba,
escribiendo un nuevo testamento,
embarneciendo las emociones,
rotas como cristal.

Cuando estemos desnudos,
contemplando la aurora fría,
cada despertar muertos,
sufriendo por el mismo presente,
devolviendo la cabeza defectuosa,
distraídos.

Grítame.

Lentamente nos quemamos,
desafanándonos de la mortalidad,
golpe tras golpe,
caídas tras otra,
gemelos malvados,
lado perverso de las ilusiones.

Grítame.

Antes que se apague el sol,
fuera de la realidad,
dentro de las venas,
entero es el sufrimiento,
alucinación bajo contrato,
en tus labios y serán colmillos,
devorándose a sí mismos,
terminando el pasillo,
dando vuelta.

Un circulo sin cerrar,
susurro de la imitación.

Regreso a la noche.

[todo parece un extravío]


Grítame.


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