sábado, 5 de enero de 2019

2019


Desapareceré.
El futuro es progreso.
Sueños rotos de un héroe olvidado.
Una vida.
Una vejez.

Siguiendo el rastro,
círculos incompletos,
adquiriendo otra verdad,
anestesia general.

Desapareceré.
Dejando un vacío.
¿A dónde vas?
La tierra continúa su movimiento.
¿A dónde fuiste?

Autoestima de cagada,
corazón seco,
juventud estirándose,
resistiendo hasta el último suspiro,
a morir condenada,
eres el tapete,
el suelo,
ahí respiras y te alimentan,
con escupitajos y patadas.

Rechacen las luces,
oídos sordos y lengua muda,
moviéndose alocadamente bajo el sol
durmiendo todo el día,
soñando con otra realidad,
donde no seas un perdedor,
lastimándote para existir.

El futuro es hoy.
Una vida normal.
Disponiendo su nombre en compromiso.
Un discurso distinto mañana.

El futuro es hoy,
alcanzándonos los tobillos,
pasos gigantes,
desapareciendo,
respirando y cortándose las uñas,
contando las monedas,
desapareciendo.

Los gorriones se van,
el amanecer se ha secado,
lo que todos esperamos,
un futuro tan esperanzado.

Ahora somos alacranes,
matando a otros,
no es placer,
es la misma triste emoción,
pueril y descontrolada,
bajo el cielo azul,
los días brillantes hace mucho
 se fueron.

Sin que nadie rechace,
es propia esta despedida,
el futuro fue una corcholata perdida,
el pasado al hacerse presente
 es una expectativa desestimada,
y se va.
Se va.


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