Padeciendo la indiferencia de nadie:
inocencia, te fuiste para no volver,
padeciendo tu ingenuidad,
la vida avanza deprisa,
antes de parpadear.
antes de parpadear.
surco incierto,
todo sobre la misma vida,
entendimiento propio.
Se escapa el alma a través de cavidades...
Difieren pensamientos de las acciones,
resultados nunca iguales,
me guío por una corazonada,
no comprendo este sentimiento,
confundo el mundo real con la palabra dicha.
He mirado el rostro de Dios,
abrí los parpados,
no, continuaban abiertos,
he caído en cuenta,
crucé por un puente levadizo,
ahí viene la inundación.
La vida se resuelve como un misterio,
prodigioso aroma de las flores,
explota el sonido dentro de los oídos,
no es una circunstancia ajena.
se escabulle el alma para encontrar
Manos heridas,
montando los segundos,
un silencio tan profundo,
el mundo desaparece,
señalados por la mitad,
meditando como una sola consciencia,
padeciendo la presencia de otros,
hiriéndose para colmarse de dolores,
esta realidad es una máscara moribunda.
su propia cura.
Es, y se tratará de un síntoma.

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