domingo, 14 de abril de 2019

LOU REED


Destello de opaca luz,
gentil,
cayendo desde el cielo,
como ángel en llamas,
desacato,
electricidad.

Una historia sangrando desde
 el corazón de las calles,
una noche cualquiera,
en el rostro de maquillaje,
prostituyéndose, manos atadas,
el ojo de la aguja y todo el mundo
 a pies de los años que se mueren.

Oh, cuántos son los huérfanos,
los esclavos dispuestos a desaparecer,
un hombre como estatua,
es la ofensa misma,
resultando en nada,
salvo manos heladas,
un corte limpio en el cuello,
la histeria de saberse joven,
loco y perdido...

"¿Quieres ver el mundo a través de estos ojos?"

Recibiendo la vida con escupitajos,
cuerdas de guitarra,
tanta ira volcada en relatos de odio,
la mejor de todas las armas,
una adivinanza surreal,
gritan una melodía estos ojos,
ojos del odio,
hombres importantes de buena fortuna,
obra teatral implacable.

Eres trueno,
centella,
la crudeza de la vida,
¿Qué es la vida?
Sino la más grande de las injusticias,
cristalizando los gemidos,
no hay fantasmas,
salvo por los cuerpos dormidos,
un estado alterado,
avanzando ciego por la calle,
esperando el amanecer,
impronta decisión,
esperando por las nuevas voces,
asedio universal,
miles son los desconocidos.

Ahora, eres legendario,
de pie sobre una esquina,
cualquiera de estos extraños días,
tan oscura es la noche,
como cualquiera de las anécdotas,
naciste para cantar,
bien llevaste tu corazón al límite,
en tus venas, en tus versos, en tu voz de trueno.

Nariz partida,
un largo camino al desahucio,
calla ahora,
un agujero tan profundo,
una herida grande que sangra,
imitación de sensaciones,
imitación de una vida no transformada
 en el infierno de la indiferencia,
descarga de fuego,
fuerza de rock n´roll,
es majestad en el ruido,
abierto el tártaro,
corriendo a través de las eras,
sórdidas narraciones,
hierve corazón de poeta maravilla,
es un cielo tan negro,
el inicio de la nueva era,
donde los reyes engordan,
los caballeros mueren,
los portafolios trafican heroína,
amor de vísceras,
un sueño tan crudo,
tan gris como real.

Serenidad y dolor,
oro y estaño,
bebida y cigarro,
buen humor y mal olor,
vida contraria y muerte por placer,
años girando tras la esquina,
el mundo es inmundicia,
una oportunidad bendita,
tanta loca diversión,
fundamente para poesía,
el arte sacramental,
libre como una chispa,
incoherente como la sílaba
 drogada,
tan libre para esparcir,
ceniza de su destello,
opaco en su propia luz,
todo lo propio,
en nombre del ser,
sufrimiento necesario,
reencontrándote
transformado de una canción
 en ser humano.


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