jueves, 19 de septiembre de 2019

OASIS


Encontrando la vergüenza,
recitando frente al espejo,
una leve sombra,
bajo el parpado,
toda la instancia nocturna,
bebiendo de las palabras,
vino tinto de viejas aventuras.

Díganme la fortuna,
entre calles discutir,
parado, solo,
siempre bajo el sol,
sintiendo vergüenza,
es real,
una verdad que embelesa.

Díganme el destino,
un oasis perdido,
se escurre el alma
 tras el mecanismo de una
mentira, tras levedad en aroma
 de alcoholes marchitos,
limitados como densos,
me he tomado libertad,
atrevimiento superior,
empero, en causa,
para degustar
 de placeres vanos,
alma o no,
el tiempo llega
 y escapatoria no existe.

Despertando,
admirando el resto de la vida,
un resplandor opaco,
una historia sin drama,
despertando al filo de la pluma,
bebiendo de la tinta,
es la vida, es papel, aire, roca,
relumbro cegador,
historia de pasión,
dime, espejo,
cómo el sonido murió.

Mis versos finales:

Ultimada grandeza,
viviendo por lo alto,
salvaje fumarola,
distintos las horas.

Me he descubierto,
onírico y chimpancé,
a tiempo escaso de
 mi declive,
bastando una broma,
concluyendo sin
 más semejanza.

castigado.

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