lunes, 13 de enero de 2020

A SALSA DE TOROS


Mi sangre,
impresa en tu rostro
como una sonrisa,
mi alma habita en tus venas,
un rugido en la tormenta.

Dame tu color,
esa mirada de centella,
dame tus párpados,
la luz de tus días,
algo que ilumine mi vida,
con la fuerza del relámpago.

A dónde van los recuerdos,
muertos en mi hocico.

A salsa de toros,
irrumpiendo en la plaza,
centro del universo,
un sol, un desafío,
un coro de voces
devoradas en el polvo,
ay, de aquellos que se interpongan,
alzada será una cruz
sobre sus cabezas.

Tu sombra,
sobre el cristal del ocaso,
tus manos vacías
acercándose,
despacio y llorando,
huelen tu miedo,
mírame hacerle frente
a las flores quemadas,
hacerle frente
a la vida misma.

Aférrate al grito, 
vete, vete, ¡Vete!
iremos a pronto morir,
ay, de aquellos que se interpongan,
cubre tus heridas con sal,
llévate lo que queda
y corre, corre, ¡Corre!


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