Blog dedicado al espacio de la escritura, a la incisión proscrita del alma y su reconocimiento desesperado.
viernes, 10 de enero de 2020
HADES
Abre los ojos,
sonico, espacial,
abre la boca y recibe
los rayos del sol,
divagando en tu celda,
si arriba es abajo,
tu cuerpo es materia,
tu sombra es nada,
cuando la vigilia acaba.
Mira tras la pantalla,
hipnóticos números,
son las voces, los sonidos,
las vísceras pendiendo
desde el interior de tus
hormonas, de tus vibraciones,
son las vísceras de tus ancestros,
prometiendo cielo por infierno,
estrellas por mar,
un cielo negro, profundo,
faltado al pacto con sangre,
donde en el universo
todo revela en silencio.
Ay de los aliens, ay de ti,
por ninguno existe,
recibiendo minutos de sobra,
sobreviviendo a un deseo,
expiar tu cuerpo con fuego,
eres la hecatombe,
eres el cráter abandonado.
Abre tus manos,
este suelo es un manto,
ceniza, carbón,
arriba en el tercer lamento,
una roca que golpea,
ardiendo,
este planeta,
tuyo y nada más,
adornando con nebulas
semejante a la fosa eterna,
endulzando todo dolor
con el perdón,
nada es igual,
todo es diferente,
nada es real.
***
Ahora observa,
desde la altura,
arrojándote de cabeza,
saliendo del abismo,
asomado,
saliendo desde arriba
cuando es bajo,
cubierto por la tempestad,
cargando el nombre de mundo,
saliendo del abismo,
arrojándote de cabeza,
de cabeza.
Ilustración: "La barca de Dante" por Eugene Delacroix
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