lunes, 17 de febrero de 2020

UNIDOS, VAMOS A LA GUERRA


Una historia que sea tu vida,
de regreso desde el hospital,
con tres monedas en el bolsillo,
primera vista de un mundo
 demasiado grande.

OH, madre.
Puedes verlo,
sabes en qué consiste la desesperación,
una suerte de crimen,
huesos chocando,
manos juntas en una oración,
como todas las naciones,
como un ser humano asesinando a otro.

Sacra carcajada,
hijastra del odio,
el cielo negro,
este suelo frío,
peso de una responsabilidad,
el deseo profundo,
de una personalidad sana.

Uno contra el mundo,
solo con su silencio,
quejido de ternura,
ese instante,
suplicio, la cuerda contraria,
amanecer de circunstancias,
adiós inocencia,
hola embriaguez,
soberanía cuyo nombre es locura,
este mundo es cierto,
real como toda la sangre
transitando bajo sus venas,
esta carne, estos ojos,
huesos que gritan,
el cuerpo que lentamente
 condenado está a fallecer.

Multiplicando las horas,
de nocturno sentimiento,
este poético consuelo,
la verdad, la desesperanza,
fuera de este y cualquier corazón,
respirando a costa del cerebro,
hoy es otra historia,
la vida es un relato vacío,
nada parece escrito.

OH, padre,
todas las palabras lucen obsoletas,
lo sabes ahora,
cuanto más buscas,
obtienes manos llenas,
a la decepción y confusas moralejas,
una cabeza llena de voces sin culpa,
un mundo sin países, fronteras que
jamás existieron,
esto sucede como
un dolor tan propio como ajeno.

Hoy,
cuando los caminos
equivocados parecen,
declaramos la guerra,
contra los días de bruma,
estas emociones confusas,
una pastilla, una corazonada,
oráculo para una novedad hueca,
donde nada importa,
donde la música es polvo,
donde la literatura es lumbre,
ceniza de un mundo solitario.


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