viernes, 15 de abril de 2022

LA FILA

 

Esperando por un lugar,
con demasiada gente alrededor,
es una alucinación, es una verdad,
moviendo los pies en reversa,
perdiendo el tiempo,
es sólo una esquina,
un local vacío por conquistar.

Trascender,
leyendo sobre la melancolía,
estrella fugaz en manos del 1%
nadie podrá el derrumbe parar.

Marchando en trance,
constelaciones fascinantes,
esperando por su lugar,
acomodando cuerpos, caras,
lágrimas, rencores,
el destino parece lejano aún,
para contar los segundos,
los capítulos,
el tiempo desperdiciado.

Identidad,
diluida en el agua de la colectividad,
sudor y otras fuentes,
el abominable estigma de la soledad.

Los minutos, las horas,
una fiesta de juventud sin mesura,
necesidades amatorias,
oscuridades del alma,
un mundo, una vida,
termina la fiesta, la brutalidad jamás,
es el hambre, un recurso sin igual,
trabajando horas extra,
formados en la fila distante,
sin nombre, sin memoria.

Viene cayendo,
cayendo como el apocalipsis,
avanzando lento, tardío,
humanidad reuniéndose para bailar
frente a la hoguera,
ciegos, cansados, cascarones,
llamando el corazón de las rosas,
ángeles que nunca muestran su rostro,
reviviendo el calor, la desesperación,
cayendo por la orilla,
del mundo, del universo.

La promesa,
por concluir con la química de la carne,
girando alrededor,
bendecidos por lo más sagrado.

Tu turno, tu movimiento,
el pasillo, las voces, el eco,
sucumbiendo a la angustia,
síntomas de una verdad 
que se acepta a medias.



Ilustración: "La llamada" por Remedios Varo

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