miércoles, 23 de julio de 2025

PRIVACÍA

 

¿Qué quieres si partimos en dos cada día?
Los modos, el corazón,
cuán infantil e insoportable,
incrustar la mirada al espejo,
y reclamar sin 
que nadie habite los ojos.

Es momento de solventar la crisis,
toneladas de basura derramándose,
así los sentimientos que vencen,
cuando la razón es frágil y sin memoria,
no hay tanto por decir,
salvo ofrendar un cuerpo 
que ha perdido el alma.

Hay un carmesí bailando
entre tus dientes,
y de su sabor vuelto veneno,
habitamos la sonrisa helada
de fenecer en silencio,
filtrando entre sábanas,
la indiscreta mirada de nuestra
destrucción venidera.

Así, partimos a la mitad esta noche,
tallos de flores percudidas en el suelo,
el aire se torna más caliente 
rozando la carne marcando su número,
por el pasado atrapados,
es comida, es sombra, es un muro,
un siglo muere entre las páginas
de esta historia compartida,
en claroscuro y privacía.



Ilustración: "Encuentro romántico" por Mihály Von Zichy

miércoles, 16 de julio de 2025

PALOMA

 

Este sol abrigado por las nubes,
testamento dorado de los días
imposibles de recordar,
oscurece entonces el cielo,
un misterio sin decirse.

Observa, 
un relámpago arribando
y su fuego posterior,
sugerencia de soñar despierto,
midiendo poco a poco,
los instantes que se van.

Queda su piel,
para describir los detalles,
rasgos de mentira y secretos,
cae luz en medio de su mirada,
un halo que surge en la noche,
cual latido, fuerte e impredecible,
a expensas de un deseo,
que el cuerpo guarda en silencio.

Haz memoria, fantasma,
amanece igual que ayer,
igual a las temperaturas del infierno,
salve entonces verano,
de juventudes en plena huida,
dame instantes diminutos,
platicas prolongadas,
noches, fantasma,
en paz en medio del caos.

Vuelan cartas con tu sangre,
volcadas a la intermitencia del mundo,
son la risa de una paloma,
los poemas, los terrores, las nubes,
corona de metal, 
aliento y remembranza,
transparencia entre las plumas 
y el signo imperecedero de la cruz.

En nuestros ojos no hay lágrimas,
salvo los meses de sueños terribles,
se acerca la tormenta,
el ruido que ahoga el mundo y su belleza,
aquí ganan los monstruos,
porque nacer siempre es involuntario,
salvedad que retrocede,
y una mentada espina 
en el costado.



Ilustración: "Ausencia" por Alex Russell Flint

¡OBJECIÓN!

 

Benditas tus ideas,
lejos de lo que dicta 
la visión frente a tu nariz,
será en este mundo azote y maldición,
un instante congelado para siempre,
impresión irresistible para coyotes
y mas fauna traicionera.

Es obra de un diablo en la tierra,
cuán valiente te veas en el espejo,
ahora la edad comienza a ser un problema,
dejando todo para después,
secretos y más intrigas por quemar.

Entiende para lo que te alcance,
hay mucho por vivir afuera,
donde los días duran poco 
y las noches son largas,
hoy cenas con los reyes,
mañana de a poco
te muerden los vampiros.

¡Objeción! 
Gritas por todo,
cuando las cosas no te gustan,
excepto cuando a ti te emocionan,
este mundo es un placer tras otro,
relegado a la esquina más apartada,
de un universo sin corazón ni ojos.

Talante animal,
seleccionando la peor decisión,
siempre objetando,
cualquier otra opinión,
cuando son tantas las existentes, 
como ángeles en el cielo,
como culos incrustados en el suelo,
y sólo eres tú,
quien piensa diferente.



Ilustración: "Mono Espacial" por Eddy Stevens

viernes, 11 de julio de 2025

EL PUENTE ESTÁ ROTO

 

Abre tus manos,
recibe lo que no esperas,
imagina otro tiempo, 
otro lugar,
si tienes todo,
nunca dormirás igual.

Mira más allá
de tu cuerpo y mente,
mil sensaciones,
mil palabras,
inaugurando un día radiante,
vestido con el fuego 
que todo purifica,
apartado de lógica, 
de lo posible en esta vida,
de la verdad y la mentira.

Abre los ojos,
ceniza eres,
hablas mucho para
imaginar tan poco,
vivir duele como jamás,
mira, el puente está roto,
y el mundo cae por detrás,
irrumpiendo en motas de polvo,
perturbando la paz,
lo bello y terrible.

Cuidado, sucede una guerra intangible
contra la piedad,
atroz jaula es el corazón,
en su carne y nervios,
la raíz de los sentimientos,
de rabietas que despiertan a gritos,
y traicionan al fenecer,
lo imposible es un deseo con filo,
si acaso hoy lloverá,
si acaso el mundo pronto termina.



Ilustración: "Hombre con acordeón" por Víctor Delhez

OJOS

 

Cuan rara la visión,
que supura en medio 
de la noche encendida,
sobre mi piel grasosa y pestilente,
el miedo es el veneno,
percudiendo con su saliva
mi corazón, mis dientes,
todo lo que digo o escribo,
una luz proviene del pasillo.

Tiritan mis dedos,
y casi ruego a lo que respira
donde la oscuridad se vuelve densa,
y me pregunto cómo será arder en aceite,
una broma que a otros ojos no daña,
transformando mi sangre en 
veneno de orgullo,
en la rebelión que otros hicieron.

Alas de la trinidad,
un coro secreto que pocos sabrán,
si acaso puedo leer más allá
de mi escasa mente,
que sea de la luna roja intensa,
su deseo más recóndito,
toda malsana intención.

Y ahora, que postrado fallezco,
sin ladrido u gruñido que me acompañe,
porque de astronomía apenas sé,
ah, pero de artes negras, 
no hablemos demasiado,
sea el secreto que me lleve a la tumba,
en la humedad del silencio,
devorado por gusanos cazadores,
de las bromas dichas por la supurante
boca de esta perniciosa humanidad,
un eco extendido de infamias,
de extensas perversiones.

Me duelen estas venas,
si grito con la lengua negra y seca,
por qué nadie escucha,
prisionero de mis bromas,
esas que ahora me postran en esta 
cama de sábanas sudadas,
transformado en manteca sin pies,
en un escarabajo de baboso lenguaje,
y me pregunto cómo será 
arder en una brasa sin final,
espero sinceramente,
una broma que no lesione
ojos ajenos en mi grotesca desnudes, 
me preguntó cómo será,
explotar en un eructo de vísceras y sangre
como torrencial borbotón.

Cuánto puede soportar un hombre,
recordando todo el camino recorrido,
aquellos instantes con sus queridas,
imaginando un mapa directo al centro
de la mismísima poesía,
cuánto puede durar sin recitar,
el veneno que ahora lo mata,
lo mata en mi persona monstruosa,
dónde queda la compasión
prometida en el evangelio,
negada a los malditos de origen,
a ojos que derriten mi piel viscosa,
mil o más, atrapados en lo restante
de mis manos, pies y huevos.

Qué será rebanarse la piel poco a poco, 
sin energía para limpiar las manchas negras,
desde el filo de la navaja,
recorriendo el contorno de los labios,
de las orejas, de los muslos, 
sólo una broma que no ciegue a
ojos expectantes por nuevo drama,
el colmo de fuego en la mente,
ese destino que implique transformarse
de nuevo en el miedo, en la victoria,
y puedo oler desde aquí,
la esteta de miseria y muladar,
el pensamiento profano de tantos ojos,
vueltos al interior de mis venas,
explotando tras un nuevo mordisco,
motivo renovado para morir.

Qué sorpresa y no,
tremebunda hinchazón tras la derrota,
convertido en obtusa carga,
castigado con repulsión y abandono,
soy el bicho dorado que nadie identifica,
sancionando a la humanidad con veneno,
qué sorpresa que arda mi mente,
en alas de una trinidad de roca y marfil,
aun cuando sus pensamientos están 
en la coraza de mi estómago,
y mil ojos son perfectos testigos,
de cuan rara elegia, 
una mala broma por contarse,
sin dientes, sin gracia.

Esta broma va a terminar,
cuando ya no trate de mi,
si acaso huelo los pensamientos,
si acaso, estos ojos no fuesen de carbón ardiendo,
este descaso es la prisión,
postrado en eterna vejación,
sin otro barrote que este cuerpo desgraciado,
de toneladas y tripas grises,
ahora, sé cuando callar,
cuándo los ojos serán los míos,
de cristalinos colores al amanecer,
carmesí yaga que erupciona carcajadas,
la broma finalmente es mi verdad,
tan divertida, gozosa, 
sea el sol sin sonrisa,
mi luna lapidaria,
mi descanso,
caridad en un gesto,
velo de interminable negrura.



Ilustración: Ted Nasmith

domingo, 6 de julio de 2025

TIEMPO PERDIDO

 

Sabes si acaso,
mañana el sol asomará,
buscando un mundo nuevo,
al cual sobrevivir.

Hoy, la jornada es una matanza,
caen desde el cielo corazones,
de alas rotas y siempre a la par,
hemos grabado sus voces,
sin ánimo de alguno salvar.

¿Cuál es el precio?
Contemplando un amotinamiento,
bestias en fila hacia la catástrofe, 
amanece en claroscuro,
en párpados de un juicioso fragor.

Alucinas antes del anochecer,
describiendo labor de fantasmas,
cuidado con los deseos que se vuelven verdad,
tanta diversión en manos de pocos,
animales y plantas,
qué ves entonces si nada es posible,
si sólo tú eres real.


BAILA SOBRE EL VOLCÁN

 

A partir este momento,
todo se va al carajo,
cuenta tu suerte con los dedos,
son motas de ceniza,
descendiendo de tus ojos,
no los cierres.

A un paso del cráter,
se desvanece el día,
pies y manos petrificados,
rota tu máquina de hueso,
bailas sobre el volcán,
y tus párpados pesan tanto,
donde lágrimas ya no hay.

Pregúntale a la voz en tu cabeza,
¿alguna vez lo hice bien?

Qué sigue a tanta equivocación,
este planeta despierta gritando,
sangre le recorre la piel, 
y esperamos pronto escapar,
ideando un cambio,
vendiendo nuestros sueños
por moneditas,
de eso trata vivir,
andando en total ceguera.

Brazos abiertos si nada temes,
así caiga la noche para siempre,
afuera el río no se seca,
las paredes no dejan de temblar,
este ahogo es el mismo,
el mismo y es tu nombre.

Esta locura tiene un precio,
intercambiar la voz con el aire,
arde, arde en la garganta,
como un ente a punto de matar,
los párpados están echados,
tanta es la soledad,
rondando a los gritos,
rodando cuesta abajo.

A partir de ahora,
Nada te puede parar.

Comencemos si nada temes,
de esto trata vivir,
brazos abiertos y párpados echados,
una oración contra las pestilencias,
asciende, asciende por el cúmulo de tierra,
defiéndete y baila sobre el volcán,
serán tus huesos frío recuerdo,
de ese pánico y asco a ti mismo.