Abre tus manos,
recibe lo que no esperas,
imagina otro tiempo,
otro lugar,
si tienes todo,
nunca dormirás igual.
Mira más allá
de tu cuerpo y mente,
mil sensaciones,
mil palabras,
inaugurando un día radiante,
vestido con el fuego
que todo purifica,
apartado de lógica,
de lo posible en esta vida,
de la verdad y la mentira.
Abre los ojos,
ceniza eres,
hablas mucho para
imaginar tan poco,
vivir duele como jamás,
mira, el puente está roto,
y el mundo cae por detrás,
irrumpiendo en motas de polvo,
perturbando la paz,
lo bello y terrible.
Cuidado, sucede una guerra intangible
contra la piedad,
atroz jaula es el corazón,
en su carne y nervios,
la raíz de los sentimientos,
de rabietas que despiertan a gritos,
y traicionan al fenecer,
lo imposible es un deseo con filo,
si acaso hoy lloverá,
si acaso el mundo pronto termina.
Ilustración: "Hombre con acordeón" por Víctor Delhez

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