viernes, 22 de abril de 2016

LA PREGUNTA DEL DÍA / REVÉS


Cae la lluvia esta noche,
como estrellas sin nombre o destino,
tan mística, llena con misterio,
taciturna, en mis ojos, en mi ánimo, 
si caigo en el más profundo sueño,
desearía volver a otro tiempo.

Despierto y es la vida un sueño santo,
una semana desempleado,
por favor, que sea esta,
una semana vagando,
con los parpados cerrados,
indiferente cae la lluvia,
aunque, algunas horas,
es dorada...

Misteriosa una eternidad, 
el mundo es un caramelo insípido,
tengo su sabor en las venas,
despierto, y estoy de nuevo en el pasado,
es una bella canción,
repitiéndose libremente.
 
Sólo tengo una noche, una esperanza,
mi cuerpo apesta,
tal vez, habré muerto,
el hastío resulta mi mejor amigo,
la realidad guarda silencio,
a mi, la frustración me inspira,
habré de confesar,
decirlo claro y rápido,
supuse que este mundo era el infierno,
pero nunca tuve razón,
este mundo es una dualidad,
sereno y desconcertante.

Sólo tengo un momento,
para recuperar el aliento,
esta emoción que me brinca 
en el corazón, fuerte,
casi como un sol que incinera,
porque habré de confesar,
es cierto, vivo en una negra ciudadela,
nada hay aquí, para mi,
pero me fascina,
recorrerla, respirarla,
beberme toda su agua,
nada tengo mejor que hacer.

Y considero, 
dos importantes limites en la vida,
son un prodigioso enigma,
me he roto la cabeza,
tratando de iluminar mi razón,
estos límites son:
el tiempo y su ocupación,
porque nada tengo que demostrar,
e imagino, dedicándole un
campo de trigo al cielo,
tan fértil y dorado,
brotando a partir de la lluvia,
sea esta noche,
mi único momento especial,
de este maldito día.

Sin mayor posesión terrenal,
sin mayor preocupación,
salvo por las mentiras,
salvo por los horrores,
vivos que encuentras por ahí,
interponiendo salud e integridad,
quiero someterme a un experimento,
en un agujero astral,  
veré fuera de mis visiones,
a mi dama de blanco,
pulcra y hermosa,
riéndose de la vida,
porque ella no necesita razones,
para disfrutar del momento.

Dama estelar,
dueña de mi ansiedad,
dama correctora del plagio,
escucho tu voz desde lo alto,
narrando desde la pluma,
no somos iguales,
porque eres, parte de un sueño,
de juventud,
de vejez,
me aproximo a ti,
quiero suplicarte dama, 
un abrazo, un beso,
un poco de tu aliento,
de tu sabor y cobijo,
tal fuésemos amantes,
una sombra y su murmullo,
porque eres,
la delicada estrella que nunca existió.

Y lo veo, 
sucede un resplandor tras mi puerta,
quiero quedarme en el pasado,
retomar la inocencia,
donde el mundo real,
se únicamente fantasía,
déjame dormir,
hasta desaparecer.

Hoy la melancolía es maravillosa,
puedo sentirte muy cerca,
y por más que quiera, 
no puedo cambiar la historia,
no puedo...

Cambiar este destino,
no puedo...



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