¡Salvajismo!
Grita una voz,
en tanto su cara llora en silencio,
oculta tras una cortina gruesa,
reconozco sus gestos,
sus movimiento cuando deambulan
sus manos sobre el viento,
es pecado, es una pregunta, es todo y nada,
sabe a la derrota de nuestros enemigos,
alimentándonos de un ego muy delgado...
Existe algo acosando mi alma,
el sonido de una cadena,
luz en ojos de una sombra...
Será entones la perdición de mi cielo,
arribando como alucinación,
tan asombrosa, enaltecida por el
murmullo que escapó de mis labios,
estaré por siempre ciego,
sin atreverme a preguntar más,
sobre los próximos salvajes,
sobre los restos...
Inevitable...
¿Quién podría saber en realidad?
Un delicado instante soñado
¿Quién necesita de la verdad?
Tesoro interno,
suave y gélido toque,
siguiente etapa del fallecimiento.

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