lunes, 31 de octubre de 2016

DÍAS DE OCTUBRE

INEFABLE parte 6

No ha terminado el camino,
luce todavía distante,
no hay meta para alcanzar,
es mi secreto mejor guardado.

El destino,
un hilo que marca el regreso,
estira y afloja,
no tengo otra escapatoria,
este mundo contiene los días,
y siempre son iguales.

En mis ojos contuve el brillo,
fue ilusión, divina ilusión,
como sabor de la miel,
en lo cruento de mi imaginación,
me encontré de frente, 
a la muralla del desvarío. 

Seré un demente,
un ciego sin temor,
he comprendido,
mi mes favorito,
transfigurado en mi cuerpo,
y bajo de mis parpados,
un sueño que se consagra
en la locura magnificente de la poesía,
colmando su sendero con peligros,
un ardiente deseo,
la visión secreta, 
aquello que los demás
no pueden ver. 

No hay clavos para las palabras,
no pueden detenerse,
devoran mis sueños,
con labios rosas,
soy un cuento posesivo 
que nunca termina. 

Piezas en blanco y rojo,
componen este mundo,
copiando los estímulos,
los lamentos,
la simpleza del hombre común,
borrando las sonrisas,
intercambiando naranjas por piedras,
en silenciosa vacuidad.

Y es tan simple
como la realidad,
estoy tan asustado.

Puedo creer que soy real,
correr auténtico y salvaje,
ser parte de la mutación,
mientras el sol continúe brillando,
contestar las preguntas
para no perder mi identidad.

Contaré pues de una vez por todas,
en reversa,
sin detenerme...

Porque los suspiros
no me dicen nada.
Sigo soñando con cualquier sitio,
con la indiferencia,
con lágrimas que se
venden al mejor postor,
y podría gritar,
y podría no volver a soñar,
contando los últimos instantes,
del sentido,
y duelen como 
pequeño corte 
sobre la carne.

Y guardo los días,
las ocasiones,
los recuerdos,
la cubierta de un recinto que espera 
por ser demolido,
llevando el corazón 
en la mano,
porque el sufrimiento 
también viene y va.

Cuántos instantes,
tardes cálidas y noches de luna llena,
contenidos en la pluma,
bajo la capa oscura de la tinta,
querida soledad,
una piel sobre otra,
estimado desarraigo,
un sueño sobreviviendo 
a través de otro,
y mi nombre,
una etapa que comienza
con una transformación tras otra.

Octubre,
mi adorado,
has vuelto a dormir,
porque tu luz se termina,
los días impresos en el calendario,
todos se quemaron,
mi nacimiento,
tu deceso,
un rechazo,
mi juicio,
mi castigo,
mi adorado mes,
has vuelto a morir.

Mantengo valor en mi corazón,
como un susurro,
y se apaga,
se apaga,
algo brota desde el silencio,
algo más observa,
seré entonces un reflejo,
un montaje...

¡Jamás!

He encontrado la voz,
el momento,
el camino,
para ser yo,
he encontrado la manera de ser yo.



Ilustración: Remedios Varo

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