lunes, 10 de octubre de 2016

TAN SIMPLE COMO REAL

INEFABLE parte 2

Me despido de los extraños,
de estos sentimientos sin figuras,
en un controversial momento,
caminando miles de kilómetros para la verdad descubrir,
tal vez,
desee una mejor vida,
tal vez,
deseé irme a vivir a California,
tal vez,
es mentira, detesto el color blanco,
podría ser un perdedor más,
pero la broma jamás fue tan graciosa.

En una realidad alterna el sonido no existe,
sopla el aire y todas las mujeres se resisten a desvestirse,
a través de los ojos de agua,
las bebidas suelen ser gratuitas,
en cuadros cuyo derecho pertenece a los muertos,
ocultándose para despistar los signos del amor,
quisiera mirar a los valientes a los ojos,
todos habitan en castillos que tampoco son reparables,
tal vez,
deba regresar al camino,
una ruta que significa andar en círculos,
una ruta que jamás llega a ningún lugar,
tan simple como real,
todos desean observar los acontecimientos importantes sin sangrar,
puede ser divertido,
beberse todo el whisky de una estrella,
una noche cualquiera cuyo temple no se rompa,
lloverá eternamente hasta complementar las palabras elegidas,
brillante juego de rencores,
estoy cansado,
tal vez,
deba regresar sin precaución,
tal vez,
otra suerte resulte acertada.

Mantener conmigo la misma promesa,
enfocar atención a la simpleza,
detalles que no son deformes,
tan sólo una gota de sudor a la vez,
extrayendo oro de un lugar recóndito,
una parte deslucida de mi imaginación,
detesto el color blanco,
estéril y obsesivo,
puede ser misiva que contraiga matrimonio,
un solitario andar,
entre lujos y estos ojos de búho,
Europa puede ser codiciada,
las ruinas de una civilización anárquica es,
humanidad que pierde su tiempo,
distrayendo su quehacer con importancias degradantes,
prostituyen lazos de sangre,
dicho sea el pago en regalías subterráneas,
una comisión a la vez,
el mismo dolor de espalda,
¿Seré alguna vez libre?

Tengo tiempo para revestir esta tristeza,
bebiéndome ese whisky,
saboreando incontinentes circunstancias,
arrepintiéndome de mi propia invasión,
una oportunidad moderna para mi,
huir o ser tal vez un combatiente,
un muerto con los ojos de un niño,
desconociendo este mundo maravilloso,
podría aburrirme de las entrevistas,
cazando el carnero, el tiburón, la comadreja, el zorro,
siento ningún interés por tomar pastillas fatales al azar,
soñando con una mejor oportunidad,
en un cauce que no esté perdido,
mi lugar podría ser la Ciudadela,
esperando a un lado de la ensoñación de la reina de todas las esperanzas,
podría creer otra cosa y permanecer contento,
pero el hecho es inocente,
tanto como la incoherencia de los años que se fueron,
un huevo cuyo rostro se forja en la piedra,
un grito que se ahoga detrás de las luces nocturnas de la ciudad,
ya no es igual,
ninguna de ellas duerme,
ninguna de ellas piensa en morir,
puede haber ambición,
tomaré la última copa y me reiré de los tontos,
nunca más entonces,
me iré por donde llegué,
el camino,
el triste destino,
mi fulgor y victoria próxima,
es este mi deseo,
mi amor,
mi sentido de la vida.

Simple.

Real.

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