INEFABLE parte 3
Tantos fueron los días cuando deseé mirar por detrás
de las estrellas,
en tanto mi juventud permanecía arraigada a una idea
equivocada, una sonrisa vacía,
recuerdos que contraen dolores,
fueron días que ahora son distantes,
en los últimos momentos de una vida que conoce poco
del mundo y su natural brillo,
se quedan estos ojos inertes,
paralizados frente al espejo,
preguntando por la identidad del extraño que yace
de pie frente a mi.
Desechado he cosas,
tal vez se contarán tantas,
poderes e imaginación barroca,
convirtiéndome en un hombre que siembra la tierra,
que todavía intenta ubicar su lugar,
no debería estar sorprendido,
fui yo quien propició esto,
la confusión,
la nostalgia,
la soledad,
parece que tanta timidez sirvió para recoger el polvo,
recato concebido como inútil,
un sentimiento desposeído que suplica ser reparado,
¿Es posible volver al principio?
Todas las preguntas parecen inconclusas,
imposible responderlas sin temer descubrir un
carácter derribado,
podría ser esto, todo lo que tengo que decir,
pero faltan tantas horas por recorrer bajo el sol,
quizá desperdiciando todavía algunas horas,
esperando empapar el desaliento con agua de esta
tóxica lluvia,
divagando entre tormentas,
deambulando sin rumbo,
tumbado y observando aparecerse manos por
miles que sujetan mis ánimos,
¿Entonces quién es mi amigo?
Real es, mis instancias parecen apartadas,
¿Dónde he estado y estaré?
¿A quién pertenece este corazón?
Pasos agigantados que cambian de parecer,
es mi luna, mi esperanza,
esperado he por años,
un dejo de cariño que me otorgue mi propia poesía,
he investigado, me he arrastrado,
el cielo parece lleno,
he escarbado, me he lamentado,
parece irremediable no concluir en el merito equivocado,
mis palabras faltas de luz,
un pensamiento transformado en fenómeno natural,
me he enterrado, me he lastimado,
vientre blanco, plano,
parásito que siembra el odio,
soy, pero no reconozco mi rostro,
me llamo, pero no supero las letras que mis nombres
han conformado,
no tolero mirar y nada encontrar,
el pueblo es diferente, la ciudad es la misma,
en pleno vuelo hacia la vida,
siempre he pensado que es mi error,
he fallado,
el cielo parece lleno,
nuboso, un sin freno de calamidades,
creo que romperé en llanto.
Payaso tonto,
payaso triste,
en ceniza venido este sendero,
momentos gratuitos,
pensamientos de violencia,
santificación de los males,
un circuito cerrado...
...y mis sueños volviéndose en tortura,
son realidad que atraviesa la palma invisible de los días,
polvo que no se termina,
alimentando una instancia con el alba que se rompe,
mi corazón no es de roca,
mis manos no son ramas secas,
he ido y regresado,
quiero partir en cuando el clima conozca
otra temple,
quiero enamorarme cuando la noche
su frescura sople,
gritarán mis ojos entonces,
no será un cambio de dolor,
deseo la serenidad que refleja el océano,
imitando los movimientos de las aves que se van,
supurar la pena y volver a recordar,
no la melancolía,
no la profundidad oscura que alguna vez me enterneció,
pienso que puedo vivir
y amar.
Existe mi propia amenaza,
no posee número o facciones,
aparece debajo de mis venas,
carece de importancia,
el suelo no es suficiente cobijo,
es la pesadilla de este día,
manteniendo la calma,
descubro el parásito,
realiza las mismas preguntas,
incertidumbre que aqueja las podredumbre de las estaciones,
un año, un aullido, una luz que proviene del norte,
mi consideración nocturna,
irrelevancia de mi inmadurez prematura,
¿Quién soy si existo?
¿Qué soy si vivo?

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